Desde que era un niño, David Alonso García siente pasión por la Semana Santa, una fiesta que vive intensamente como cofrade de alma y corazón, pero también como espectador.

La primera procesión que vio marcó su vida para siempre y, desde entonces, cada año revive la Pasión con tal intensidad que hasta en circunstancias excepcionales como las provocadas por la pandemia, que han impedido durante dos años consecutivos la celebración de desfiles por las calles, no renuncia a revivir ese mágico momento que, con pasos a pequeña escala que ha creado con sus propias manos, rememora por los pasillos y el patio de su vivienda en Toro.

Su afición por la Semana Santa no es una herencia familiar, pero es tan profunda que, con tan solo siete años, comenzó a dar forma a los pasos de procesiones que se celebran en Toro, Zamora o Valladolid, colección que, con los años, ha ampliado hasta cerca de 40.

El minucioso trabajo de Alonso comienza con la búsqueda de una fotografía de calidad de las imágenes de las procesiones. Una vez hallada la imagen, la imprime, la recorta y coloca sobre pequeñas cajas de envasado de fresas reconvertidas en mesas procesionales que reviste con telas, que adorna con flores y a las que incorpora luces.

En otros casos reutiliza materiales como la tapa de una antigua máquina de coser que, después de barnizarla, ha convertido en una mesa procesional o cortezas de árbol para recrear el “calvario”.

El joven revisa el itinerario que ha creado para celebrar las procesiones en la intimidad de su vivienda M. J. C.

Aunque para Alonso es difícil elegir una entre todas sus creaciones, se decanta por “La Desnudez”, paso que carga en la madrugada nazarena del Viernes Santo de Toro y que forma parte de la procesión por la que siente una especial devoción, ya que desde los doce años es hermano de la cofradía de Jesús Nazareno y Ánimas de la Campanilla.

Precisamente, dos de los momentos que espera con especial ilusión cada Semana Santa están relacionados con la procesión del Viernes Santo en Toro, la parada en el Espolón y la llegada de los pasos a la iglesia de Santa Catalina.

A pesar de las restricciones impuestas por la pandemia, Alonso revivirá este año su particular Semana Santa y cada día organiza sus propias procesiones en la intimidad de su vivienda, para las que ha creado un itinerario en papel con imágenes y emblemas de las cofradías, en el que detalla las calles por las que discurrirá el desfile y señalizadas con cartelas.

Consciente de la importancia de la música en las procesiones, Alonso ha adquirido una caja de percusión para acompañar sus desfiles porque, aunque carece de conocimientos musicales, conoce de memoria los ritmos de las marchas.

Su afición emana de cada uno de los pasos a pequeña escala que ha creado y que, en un futuro, espera exponer en Toro para compartir con los vecinos su particular forma de vivir y sentir la Semana Santa.