Con una tarta que compartió con los usuarios y los trabajadores de la residencia “Los Olivos” de Morales de Toro, Guillermina Conejo Villamarín celebró ayer su 104 cumpleaños. Aunque ya ha recibido la segunda dosis de la vacuna del COVID, Guillermina no ha podido recibir este año la visita de sus familiares, con los que tuvo que compartir su felicidad a través de una videollamada. Durante su fiesta, en la que entonó canciones, volvió a demostrar que su memoria sigue intacta y que goza de una salud de hierro, ya que a sus 104 años no necesita medicación.

Guillermina nació en 1917 en Villardondiego y, tras contraer matrimonio, tuvo seis hijos. En 2019 ingresó en la residencia, en la que ayer disfrutó de su fiesta y recibió numerosas muestras de cariño.