La Asociación de Voluntarios Animales Abandonados de Toro ha celebrado su asamblea anual en la que, además de realizar un balance de las actividades desarrolladas en 2020, también ha cuantificado en más de 10.000 euros el desembolso realizado para atender las necesidades de gatos o perros, coste que ha tenido que afrontar sin ninguna ayuda económica por parte de las diferentes administraciones. Durante la asamblea anual, celebrada de forma telemática por las actuales circunstancias provocadas por el COVID, la presidenta del colectivo presentó la memoria de actividades impulsadas durante el 2020 entre las que destacó el proyecto de captura, esterilización y suelta, el denominado “Plan CES”, para intentar controlar la población de las colonias de gatos disgregadas en diversos puntos de la ciudad. Además, resaltó las acciones desarrolladas para adecentar y acondicionar las instalaciones cedidas por el Ayuntamiento de Toro en el antiguo matadero para albergar el nuevo “refugio” para animales abandonados.

El colectivo ha impulsado la adecuación de un “refugio” o el “Plan CES”

De la memoria de actividades, la presidenta de la asociación también destacó las iniciativas desarrolladas para concienciar a los ciudadanos sobre la importancia de cuidar a las mascotas y la búsqueda de un hogar para los que han pasado por el refugio, en el que los voluntarios atendieron y alimentaron durante el 2020 a más de un centenar de animales. Del mismo modo, los voluntarios se han encargado de llevar al veterinario a los animales que necesitaban atención especializada, aunque también se han afanado en procurarles un hogar y una familia de adopción. La memoria relativa al pasado ejercicio refleja también un gasto superior a 10.000 euros que la asociación ha tenido que asumir para atender y cuidar a los animales abandonados, sin recibir ninguna asignación por parte de las administraciones.

Ante la falta de ayudas, el trabajo de los voluntarios depende exclusivamente de los ingresos generados con las actividades que organizan tales como rifas, sorteos o mercadillos, ingresos a los que se suman las donaciones y colaboraciones de particulares anónimos. La asamblea anual también sirvió para marcar las pautas organizativas y de funcionamiento de la asociación de voluntarios durante el nuevo año, en el que espera recibir algún tipo de ayuda económica institucional que aporte una mayor seguridad y estabilidad en el desarrollo de una actividad altruista y sin ánimo de lucro.