Con sus mejores galas, los toresanos renovaron ayer la profunda devoción que sienten por su Patrona y la de los pueblos del alfoz, la Virgen del Canto, en una jornada que sirvió además para poner el punto y final a más de dos semanas de fiesta, en las que Toro ha recobrado el pulso y que han favorecido el reencuentro de familiares y amigos. Ataviadas con trajes típicos de Toro como el de viuda rica y labradora o con mantones y mantillas, las toresanas acudieron a la cita con la tradición, acompañadas de numerosos varones que también lucieron sus mejores galas en honor a la patrona y portaron, en su mayoría, vistosas capas castellanas y sombrero. Un año más, la Plaza Mayor se convirtió en el punto de encuentro de los toresanos que formaron parte de la comitiva oficial que, acompañada por la Banda de Música La Lira, desfiló por las calles de la ciudad y completó el tradicional recorrido hasta la pequeña ermita que, durante todo el año custodia la venerada imagen. En el colorido desfile procesional, organizado por la cofradía de la Patrona, también participaron, bajo mazas, autoridades locales y responsables municipales de otros pueblos que forman parte del alfoz toresano, tales como Abezames o Villavendimio y que, cada año, se suman a la fiesta en honor a la Virgen del Canto.

De forma ordenada, los integrantes de la comitiva accedieron a uno de los laterales del templo para participar en la tradicional ofrenda floral, ramos que fueron colocados por las hermanas de la Corte y de la cofradía en torno a la imagen para adornar su pequeño camarín, situado en el altar mayor de la ermita. Para premiar la fidelidad de los participantes en la ofrenda, la cofradía entregó a cada persona que donó un ramo de flores un número para el sorteo de dos imágenes de la Virgen del Canto y una lámina grabada.

Una edición festiva más, la ermita se quedó pequeña para albergar a los numerosos feligreses que quisieron asistir a la solemne misa, en la que colaboró la asociación musical "La Mayor, por lo que un nutrido grupo de toresanos tuvo que seguir la ceremonia religiosa desde el atrio del templo, al que hace años se dotó de megafonía, para facilitar la asistencia de más devotos a la fiesta. Una vez finalizada la eucaristía, la comitiva emprendió el camino de regreso a la Plaza Mayor, enclave en el que, los toresanos compartieron el vermú de un día de fiesta. Un año más, la cofradía y la corte de la Virgen del Canto han realizado un importante esfuerzo para que los toresanos participen y colaboren en la fiesta de la Patrona, con el objetivo de preservar una celebración muy arraigada en Toro.