10 de octubre de 2018
10.10.2018

El cálido otoño condena a los aficionados a la micología a otro año sin setas

Solo la llegada de intensas precipitaciones podría salvar la campaña

09.10.2018 | 23:59
Una cesta repleta de setas de cardo recogidas en primavera.

Un año más, los amantes de la micología tendrán que quedarse en casa debido a la ausencia de setas que presenta el campo toresano. El curso pasado la sequía causó estragos y la campaña de recogida de cuerpos fructíferos simplemente no existió. Este año, las precipitaciones acudieron en auxilio del campo con la llegada de la primavera y los miembros de la Sociedad Micológica local tuvieron la oportunidad de hacerse con algunas piezas; no obstante, para la campaña de otoño las perspectivas son entre "malas y muy malas", informa Manuel Ordax -presidente de la asociación local-, ya que todavía se esperan las primeras precipitaciones y las altas temperaturas han sido una constante hasta esta semana.

La época de los níscalos (Lactarius deliciosus), la seta de cardo (Pleurotus erngii) y la parasol (Macrolepiota procera), las tres modalidades comestibles que se pueden encontrar en los campos del alfoz, comienza con el inicio del otoño y se extiende hasta el mes de diciembre o incluso enero "si las heladas lo permiten". Sin embargo, si la meteorología no acompaña el monte se presenta "seco y sin un solo fruto que recoger". Las zonas conocidas como

De continuar así, la Sociedad Micológica de Toro podría verse obligada a cancelar su exposición anual de los ejemplares recogidos durante el puente de Todos los Santos. Por el momento, "todos los indicadores nos dicen que este año la presencia de setas en el campo toresano va a ser mínima o inexistente", recalca el presidente de la agrupación. "La situación en Zamora, Portugal u otras provincias circundantes no es distinta; quitando el norte de Palencia o algunas zonas de Soria toda la comunidad al completo se encuentra pelada", afirma Manuel Ordax.

¿Qué condiciones deberían darse para la aparición de setas? Lluvia. En abundancia. "Si comienza a llover ya podríamos ver los primeros níscalos para el mes de diciembre", explica el presidente de la sociedad micológica local. Y solo en el caso de que los chubascos descargaran de forma copiosa durante un largo periodo de tiempo, "una semana sin parar", se podría producir el florecimiento de algunos cuerpos fructíferos.

Las setas necesitan de un clima húmedo y temperaturas medias para crecer vigorosamente: "evitar las heladas con una temperatura de 10 grados durante la noche y 20 durante el día", explica el aficionado local. Si dicha situación se da Toro encuentra numerosos enclaves donde poder coger diferentes ejemplares. Los pinares son ricos en níscalos; la seta de cardo aparece en "los perdidos", tierras de labranza abandonadas; al pie de las encinas es otro de los lugares ideales donde encontrar hongos. El alfoz no presenta una especie oriunda que no se encuentre en otras ubicaciones de la península, Ordax señala que existiendo "humedad y temperatura" las diferentes especies de setas se dan en casi toda España. En cuanto a las variantes venenosas, en la zona de Toro cuando el tiempo acompaña pueden aparecer la Amanita Phalloides, cuya ingesta puede provocar la muerte.

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