Crimen sin resolver
Prisión preventiva para el principal sospechoso del asesinato de Helena Jubany
La jueza cree que hay "indicios racionales y bastantes" para considerarlo a Santi Laiglesia autor del crimen y ve riesgo de fuga
El abogado de la familia, Benet Salellas, subraya que el encierro pone fin a 24 años de impunidad

Santi Laiglesia, principal sospechoso del asesinato de Helena Jubany, a su llegada a los juzgados de Sabadell / JORDI COTRINA / VÍDEO: GUILLEM SÁNCHEZ

Santiago Laiglesia ha entrado este viernes en el juzgado de Sabadell a las 9.30 horas y ha salido horas después dentro de un coche de los Mossos d’Equadra con rumbo a la cárcel. Laiglesia se ha negado a declarar frente a la jueza que instruye la investigación de la muerte de Helena Jubany, la bibliotecaria de 27 años que fue asesinada la noche del 2 de diciembre de 2001 y la togada, aceptando las solicitudes de fiscalía y acusación particular, ha ordenado que ingrese en prisión preventiva. "La decisión rompe con 24 años de impunidad", ha expresado el abogado de la familia Jubany, Benet Salellas, junto al padre y los hermanos de la víctima.
En su argumentación, la jueza considera que la privación de libertad antes del juicio contra Laiglesia está justificada porque existen "indicios racionales y bastantes" para considerarlo autor del homicidio de Helena Jubany. Se basa sobre todo en las últimas pruebas practicadas por la Policía Nacional que han hallado ADN de Laiglesia en el jersey que vestía Jubany cuando fue asesinada.
Estos indicios "cuya naturaleza científica los dota de una objetividad y una contundencia incontestables" sitúan a Laiglesia en "un nuevo contexto" en el que resulta "razonable" temer por "su fuga". La jueza también pretende evitar con su decisión que Laiglesia pueda tratar de "influir" en personas que podrían declarar en su contra.
Emoción y lágrimas
La familia de Helena Jubany esperaba frente al juzgado de Sabadell la decisión de la justicia. La noticia los ha cogido a todos por sorpresa. Ninguno veía probable que la citación de Laiglesia terminara con el sospechoso en prisión. Pero eso es lo que ha ocurrido. Y transcurridos unos primeros minutos de incredulidad, ha llegado la emoción. Joan y Diana, hermanos de Helena, se han fundido en un abrazo. A ese abrazo se ha sumado su padre, y la pareja de Joan, un círculo íntimo que ignoraba la nube de cámaras que los enfocaban y que buscaba el contacto físico para tomar conciencia de lo que acababa de pasar.
El abogado Benet Salellas, que defiende a la familia Jubany, lo ha expresado así minutos después ante los periodistas: "Se han roto 24 años de impunidad". La causa de Helena Jubany se archivó en 2005 sin que se celebrara un juicio. Y en diciembre de 2021, cuando faltaba un día para que prescribiera, el juzgado de Sabadell la reabrió. Llegar hasta este encarcelamiento ha costado otros cuatro años. Y la celebración del juicio, a la vista de las últimas pruebas de ADN y de este encierro preventivo, parece ya asegurada.
Vista al suelo
Laiglesia ha llegado esta mañana al juzgado acompañado por su abogado y con la vista fija en el suelo. Así ha evitado el contacto visual con las numerosas cámaras que aguardaban su llegada. Además de la prensa, algunos vecinos de Sabadell, sensibilizados con este crimen, también se han concentrado frente al juzgado. Entre ellos estaba Imma Careta, hermana de Montse Careta.
Montse era exnovia de Laiglesia y se quitó la vida en prisión después de ser encerrada preventivamente por este crimen en 2001. Imma responsabiliza de la muerte de Helena Jubany a Laiglesia y cree que su hermana era inocente. Cuando Laiglesia, su excuñado, ha entrado en el juzgado ella se ha acercado a él para decirle algo que el investigado no ha respondido.
Acorralado por su ADN
Laiglesia afirmó que no había mantenido ningún contacto con la víctima en los días previos al asesinato. Sin embargo, las últimas pruebas de ADN han detectado que en el jersey que vestía Jubany cuando murió hay restos orgánicos de Laiglesia. Ese hallazgo ha permitido colocar de nuevo a Laiglesia en el punto de mira judicial. En el de la sociedad catalana lleva ya años.
En la primavera de 2020, tiempos de pandemia, la serie de TV3 'Crims' cerró su primera temporada con el caso de Helena Jubany. En este episodio doble, David Medialdea, agente de la Policía Nacional que investigó el asesinato hasta que fue archivado en 2005, dio un vuelco al caso. El policía, mirando a cámara, soltó que el juez instructor de Sabadell hizo mal su trabajo en 2001 porque puso demasiado ahínco en perseguir a dos mujeres –Ana Echaguibel y Montse Careta– y se olvidó de quien para él fue siempre el principal responsable del crimen: Santiago Laiglesia.
Señalado por un policía desde la televisión pública de Cataluña, en horario de máxima audiencia, Laiglesia, abogado de oficio, un hombre tímido e inteligente según las personas que lo conocen, optó por no reaccionar. Por no defenderse de una acusación tan grave. Permaneció callado. Siguió con su vida en Sabadell como si nada hubiera ocurrido. Ni siquiera rompió su silencio cuando la causa judicial se reabrió en diciembre de 2021 y su nombre –el de una persona que nunca ha sido juzgada ni condenada– comenzó a aparecer en todos los medios de comunicación.
El novio de Montse Careta
Laigleisa era el novio de Careta, una mujer que vivía en el edificio desde el que fue lanzado el cuerpo de Helena Jubany. Según todos los indicios, la víctima fue drogada con Noctamid el viernes 30 de noviembre de 2001 al mediodía, retenida en el domicilio de Careta durante unas 40 horas y finalmente, en la madrugada del domingo, arrastrada hasta el tejado, desvestida y tirada al vacío por el tragaluz. La investigación, dado que Careta era la única vecina de la escalera que conocía a la víctima, enseguida puso la lupa sobre ella.
El juez Manuel Horacio, al frente del juzgado de Sabadell en 2001, encerró en la cárcel preventivamente a Careta y también a otra Mujer, Ana Echaguibel. Para tomar esa decisión se basó en que ambas habían sido identificadas por peritos caligráficos como autoras de los anónimos amenazantes que Jubany recibió semanas antes de su muerte. El objetivo del juez era que alguna de las dos se quebrara e implicara a alguien más en el homicidio consciente de que posiblemente en ese crimen participaron varias personas. Ninguna de las dos implicó a nadie. Pero Careta sí se quebró, y se ahorcó en el baño del centro penitenciario meses después de su ingreso en prisión.
El jersey de Helena
Tras el suicidio de Careta, Echaguibel recuperó su libertad. Y en 2005, el caso se archivó. Tras su reapertura en 2021, el juzgado de Sabadell ha ordenado buscar recientemente restos de ADN de Echaguibel en la ropa de Jubany, pero el resultado, a diferencia de lo sucedido con Laiglesia, ha sido negativo. Echaguibel ya no está en el radar de la justicia. Laiglesia, por el contrario, sí.
En el posible juicio que pueda celebrarse por este crimen resultará determinante probar qué personas estuvieron en el piso de Careta durante los dos días previos al crimen porque se sospecha que en ese domicilio los asesinos escondieron a Jubany –sedada– hasta que fue arrojada al vacío la madruga del domingo. Por eso el hallazgo de ADN de Laiglesia en el jersey de Jubany resulta interesante para la investigación, porque señala que estuvo en contacto con la víctima, lo ubica en el piso de su novia. Y, además, demuestra que miente porque había afirmado que nunca vio a Jubany en los días anteriores a su muerte.
Xavi Jiménez, el otro acusado
Con la declaración de Laiglesia podría terminar la instrucción de un caso que ya se alarga 24 años. Según las fuentes consultadas por este diario, fiscalía y acusación particular tratarán de sentar en el banquillo de los acusados a Laiglesia y a otro sospechoso: Xavi Jiménez.
Jiménez prestó declaración en el juzgado en 2022 y el instructor de entonces concluyó tras escucharle que también había “indicios suficientes” de que este segundo hombre había participado en el asesinato de Jubany, a pesar de que no se ha hallado su ADN en el jersey de la víctima. Jiménez estaba enamorado de Jubany pero esta no le hacía caso. La Policía Nacional cree que fue él quién mandó los anónimos a la víctima. Y entre los anónimos y el crimen existe un vínculo claro. ¿Por qué?
Los dos anónimos
Antes de ser asesinada, Jubany había recibido dos anónimos –dos bolsas de plástico– que alguien dejó colgados de la puerta de su domicilio en Sabadell. La primera bolsa fue entregada el 17 de septiembre de 2001 y contenía una horchata, un cruasán de chocolate y un escrito con el siguiente mensaje: "Helena "sorpresa" pasábamos por aquí y hemos dicho a ver qué se explica Helena. Somos??? (te llamaremos, "a comérselo todo").
La segunda bolsa llegó el 9 de octubre de 2001 y contenía un zumo en un frasco de cristal y una nota más extensa, redactada aparentemente por dos autores distintos, que expresaba el deseo de los emisarios desconocidos de coincidir de nuevo con ella en otra excursión de la UES (Unió Excursionista de Sabadell) e informando que, tras dejarle la bolsa, se iban a buscar un lugar para aprender inglés en Sabadell.
Al beberse aquel segundo zumo, Helena se sintió drogada. Y sospechó que el zumo podría contener algún tipo de sustancia tóxica. Como había sobrado zumo, acudió a un laboratorio de Barcelona para analizarlo. El laboratorio halló restos de benzodiacepina en el zumo. Helena guardó el resultado de aquel informe, que demostraba que el autor de los anónimos había tratado de drogarla. Aquel informe, que fue encontrado en su domicilio tras su fallecimiento, permitió conectar los anónimos con su asesinato a través de la benzodiacepina. Es decir, quien mandó los anónimos también estaba detrás de su muerte. Y los investigadores, que en 2001 apuntaron a Careta y Echaguibel, ahora señalan a Xavi Jiménez como el autor de esas cartas con droga.
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