La Audiencia de Alicante ha impuesto penas que suman siete años y seis meses de prisión al hombre acusado de haber rociado a su pareja y a su hijo con un bidón de gasoil en Elda durante una discusión, según la sentencia a la que ha tenido acceso este diario. El fallo está por debajo de los 16 años de cárcel que reclamaba la Fiscalía al no considerar que sea una tentativa de homicidio, ya que el tribunal no ha visto probado que el procesado tratara de prender a sus víctimas con un mechero. Ninguno de los dos agredidos quiso declarar contra el procesado durante el juicio y eludieron responder a las preguntas de las acusaciones, motivo por el que el tribunal se ha tenido que basar en lo que ambos dijeron en su día ante el juzgado de instrucción. Pero ni siquiera en esa declaración llegaron a decir que el procesado llegara a encender el mechero, sino que se limitó a exhibirlo mientras les decía que les iba a matar y les iba a pegar fuego.

El fallo no es firme y contra él cabe recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana. Los magistrados condenan a dos años de cárcel al procesado por rociar a sus víctimas por gasolina, hecho que consideran un delito de amenazas graves. A esta pena se le suma otro año por un delito de malos tratos en el ámbito familiar por haber pegado un puñetazo a su pareja, así como otros cuatro años y seis meses de prisión por lesiones con instrumento peligroso tras haber agredido a sus víctimas con una fusta, llegando a apuñalar al hijo. Una pena muy superior a la que se le ha impuesto por el incidente con el combustible.

Los hechos ocurrieron el pasado 6 de marzo de este año en el domicilio familiar en Elda “durante una acalorada discusión con su pareja sentimental”. El hombre estaba agrediendo a la mujer, ante lo cual el hijo de 18 años trató de evitarlo, momento en que el procesado comenzó a agredirles a los dos. Los magistrados ven probado que, acto seguido, se marchó de la casa y regresó con una garrafa de gasolina, con la que roció a ambos y mientras sacaba un mechero les decía “os voy a prender fuego”, “os voy a matar”, o “no vais a llegar a la noche”. Sin embargo, señalan que “por causas desconocidas” finalmente no llegó a prender el mechero. A continuación cogió una fusta con la que trató de agredir a su pareja, pero el hijo salió nuevamente en su defensa. La sentencia relata que el procesado le propinó varios golpes en la espalda y en los brazos, mientras le decía que “te voy a sacar la piel a tiras, eres un mierda”. A continuación sacó una navaja, la alzó y se la clavó en el área posterior del hombro derecho.

Imagen de la garrafa de gasoil, la navaja y la fusta que se le requisaron al acusado.

El procesado estaba en prisión preventiva por estos hechos y durante el juicio había negado todo. Solo admitía que tuvo una discusión con su pareja porque su hijo llevaba dos días de fiesta sin aparecer por casa. “Aquí no se me respetaba, nadie seguía mis normas y por eso le había dicho que me iba a ir de casa. Me iba a mudar a València para iniciar una nueva vida con otra mujer”, llegó a asegurar. Para el procesado se trató de una discusión y aseguró que la gasolina se había derramado sobre las víctimas de manera accidental durante el forcejeo. También achacó a una pelea que había tenido antes de llegar a casa las lesiones que presentaba el hijo.

Cambio de versión

Durante el juicio, ni la mujer, ni el hijo quisieron declarar contra él y cuando el tribunal rechazó esta pretensión, ambos contaron una versión similar a lo que acababa de contar el acusado y cuando se les apretaba en el interrogatorio se limitaban a decir que no se acordaban. Pero ambos ya habían realizado una extensa declaración en el juzgado nada más ocurrir los hechos y ha sido esta comparecencia en la que se ha podido basar el tribunal para fundamentar la condena. La sentencia rechaza la declaración exculpatoria que ambos prestaron durante el juicio. “La testigo no ofrece una explicación mínimamente convincente de su radical cambio de versión”, dice le fallo.

La mujer en aquella declaración sí que dijo que el vertido de la gasolina fue accidental, mientras que el hijo relató que el procesado les roció con el combustible y les dijo que les iba a matar metiéndoles fuego. Sin embargo, en aquella declaración solo se refería a que exhibió el mechero, pero no llegó a accionarlo. “No podemos entender probado que el acusado llegara a encender el mechero que portaba, sino tan solo que lo exhibió a ambos, después de rociarles con el gasoil y decirles que iba a prenderles fuego, con la intención de amedrentarlos”, argumenta la sentencia. El fallo recuerda las declaraciones de los policías que comparecieron en la vista oral y que fueron contundentes al descartar que el vertido del combustible en la vivienda pudiera haber sido accidental.

Inicialmente desde el Ministerio Público se le reclamaba 16 años de prisión por dos delitos de intento de homicidio, ocho años por cada uno. Sin embargo, al final del juicio, el representante del Ministerio Público planteó esta acusación alternativa ante las versiones exculpatorias que sostenían las víctimas.