México,

El niño Edgar Hernández Hernández, de 4 años, el presunto primer contagiado con el virus de la «gripe nueva» en México, está sano, «desarrollando su actividad normal», según afirmó ayer el gobernador del estado de Veracruz, Fidel Herrera, región en la que vive el menor. Nada está claro. Hace unos días, las autoridades sanitarias de México aseguraban que el origen del brote se había identificado en Oaxaca el 13 de abril. Ahora, las miradas se centran en La Gloria y, en particular, en un pequeño que todavía sigue tosiendo. Su madre, María del Carmen, lamenta el protagonismo de su hijo y se muestra desconcertada. En declaraciones a “The New York Times”, esta mujer explica que hace tiempo su casa fue fumigada y que, tras tomar varias muestras de la garganta del pequeño, se descartó la presencia del virus H1N1.

A pesar de ello, el gobernador de Veracruz se personó en la casa de los Hernández para visitar a Edgar. Horas después, y sin comunicárselo a la familia, daba a conocer a los medios que el niño había dado positivo al virus. Se desconoce si el brote de gripe que sufrieron los habitantes de la Gloria corresponde al mismo virus que ha generado la epidemia actual. Lo cierto es que aquella cepa tuvo la suficiente virulencia como para causar la muerte de dos niños. Desde diciembre de 2008 y hasta marzo pasado un brote de enfermedades respiratorias agudas afectó a 600 de los 4.000 habitantes de La Gloria, ubicada en el municipio de Perote, a 270 kilómetros al este de la capital del país.

El pequeño, que ahora se encuentra bien, no fue el primero en sufrir gripe en su pueblo. Según declaró el gobernador del estado de Veracruz, Fidel Herrera, al menor se le suministraron mezclas de amoxicilina con paracetamol «que tienen a Edgar y sus familiares con sus sistemas inmunológicos intactos». Ayer, Edgar recibía con sorpresa la atención de los medios.