Madrid.- Alexandra B., la joven rumana que murió ayer a manos de su pareja de la misma nacionalidad en Alcalá de Henares (Madrid) fue arrojada de un coche en marcha antes de que su novio la rociara con gasolina y le prendiera fuego, por lo que es complicado establecer si estaba viva o no en el momento en que la calcinaron. El agresor, de 22 años, no tenía antecedentes penales y tampoco había sido denunciado anteriormente por malos tratos, por lo que no existe una orden de alejamiento sobre él.

Los hechos ocurrieron minutos después de las 23.00 horas del martes en la zona conocida como Camino Viejo de Camarma, en la localidad madrileña de Alcalá de Henares, donde ambos jóvenes se encontraban en el interior de un vehículo aparcado en una zona frecuentada por parejas. No hay muchos testigos del suceso, según el alcalde, Bartolomé González, si bien informó que ayer un hombre, que no quiere identificarse ante los medios, declaró haber visto en la zona un coche «que circulaba con rapidez y desde el que se arrojó algo» y luego «comenzó un incendio». La hora del relato de este hombre coincide con la llamada del agresor comunicando al 112 que acababa de cometer un asesinato y les señalaba el punto en el que se encontraba la víctima.

Por lo tanto, ahora deberá ser la autopsia la que determine si la joven de 20 años fue calcinada viva o si ya estaba muerta a causa de la caída del coche en marcha, antes de que su pareja le rociara con líquido inflamable y le prendiera fuego. En el momento de los hechos, y cuando llegaron los servicios sanitarios, la víctima ya estaba muerta y por el estado en que había quedado su cuerpo no se podía determinar las causas de su muerte.

González explicó que la pareja vivía muy cerca del lugar en donde apareció la joven, un barrio conocido como "Los Espartales". Se trata de uno de los desarrollos urbanísticos más recientes de la ciudad complutense, y en él residen más de 20.000 personas, muchas de ellas inmigrantes procedentes de Este. Fue en ese lugar en donde se detuvo al asesino, que tuvo que ser trasladado al Hospital de La Paz, en donde se le trataron las quemaduras que sufrían en ambos brazos. Ayer abandonó el centro médico y esta tarde era puesto a disposición judicial.

En memoria de la joven fallecida, centenares de vecinos de la localidad madrileña se concentraron ayer frente al Ayuntamiento y allí guardaron cinco minutos en repulsa y condena de los actos de violencia de género. En lo que va de año, cuatro mujeres han sido asesinadas por sus parejas y se investigan si la muerte de otras dos tiene las mismas características. Es la tercera víctima de estas características que se registra en Alcalá en menos de una semana.