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La rejilla de los auriculares: el “punto negro” de la higiene cotidiana

En el uso diario de los auriculares, la limpieza regular con masilla adhesiva y alcohol isopropílico ayuda a mantener la higiene y prolongar su vida útil

La rejilla de los auriculares: el “punto negro” de la higiene cotidiana.

La rejilla de los auriculares: el “punto negro” de la higiene cotidiana. / Pexels

La rejilla de los auriculares es el “punto negro” de la higiene cotidiana. Ahí se acumulan polvo y restos de cera con facilidad, y no hace falta mucho para que el sonido pierda volumen o aparezcan malos olores. Pero la solución no pasa por meter agujas, palillos u objetos puntiagudos que terminan empujando la suciedad hacia dentro.

Un truco sencillo es recurrir a masilla adhesiva (la clásica “blu-tack”). Se hace una bolita pequeña y, en lugar de frotar, se aplica la técnica de presionar y levantar sobre la rejilla. La masilla actúa como un “imán” de partículas, adhiriéndose lo suficiente para extraer residuos de los microorificios sin forzarlos hacia el interior.

Para rematar, basta un cepillo suave y seco para retirar lo que haya quedado alrededor.

Si se necesita un extra de higiene, lo recomendable es utilizar un bastoncillo apenas humedecido con alcohol isopropílico (70–90%), siempre solo por el exterior y sin empapar la malla ni permitir que el líquido penetre en el interior.

Precauciones importantes

Debes evitar:

  • Agua directa
  • Lejía
  • Objetos metálicos o punzantes

El riesgo de dañar la malla o los componentes internos es real.

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