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Doble limpieza: el método para eliminar residuos y alargar la vida útil de tus brochas de maquillaje

Para facilitar la limpieza de las brochas, se pueden usar toallitas de microfibra o superficies con relieve, que ayudan a desprender los residuos de forma más rápida y eficiente

Doble limpieza: el método para eliminar residuos y alargar la vida útil de tus brochas de maquillaje.

Doble limpieza: el método para eliminar residuos y alargar la vida útil de tus brochas de maquillaje. / Pexels

Las brochas de maquillaje son una herramienta clave en cualquier neceser, pero también uno de los objetos que más se descuidan. Entre bases, correctores, polvos y grasa natural de la piel, sus fibras acumulan residuos que no solo afectan al acabado del maquillaje, dejándolo más irregular o apelmazado, sino que pueden convertirse en un foco de suciedad que termina en el rostro.

La solución no exige productos caros ni rituales eternos: basta con una técnica sencilla y eficaz conocida como doble limpieza.

El método consiste en combinar aceite y jabón para eliminar tanto los restos grasos (que el agua sola no arrastra) como la suciedad adherida. En apenas 5 a 10 minutos, la brocha puede recuperar suavidad, flexibilidad y rendimiento casi como el primer día.

Paso a paso (con un detalle clave)

La primera fase es una pre-limpieza con aceite. Solo hacen falta 1 o 2 gotas en la palma de la mano o en un recipiente pequeño. Puede utilizarse:

  • Aceite de oliva
  • Aceite de coco
  • Baby oil
  • Desmaquillante bifásico

Se masajea la brocha en círculos solo por el pelo, evitando mojar la virola metálica (la pieza que une el pelo con el mango). Este punto es fundamental: no mojar la virola evita que el agua debilite el pegamento interno y acorte la vida útil de la brocha.

El aceite actúa como un auténtico disolvente de grasa, eliminando base, corrector y residuos oleosos resistentes.

Después llega la segunda fase: aplicar un jabón suave, como champú de bebé o lavavajillas delicado, y continuar masajeando hasta que la espuma salga limpia.

Se aclara con agua tibia hasta que el agua quede completamente transparente.

Para el secado, se escurre con cuidado, se da forma al pelo y se deja secar en horizontal, con la cabeza ligeramente hacia abajo (por ejemplo, en el borde de una mesa), evitando que el agua penetre en el interior.

El accesorio que acelera el proceso

Una toallita de microfibra o un “brush cleaning pad” (superficie con relieve para frotar) puede facilitar la limpieza y reducir el tiempo de masaje. No es imprescindible, pero sí ayuda a desprender residuos más rápidamente.

¿Cada cuánto hay que limpiar las brochas?

La frecuencia depende del uso:

  • Brochas de base o corrector: una vez por semana.
  • Brochas de polvos o sombras: cada 1–2 semanas, o antes si se usan colores intensos.
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