Retos extremos en la red
'Streamers' que se humillan en directo por dinero: un fenómeno en auge que mueve más de 50.000 millones de euros anuales
Plataformas permisivas y donantes anónimos facilitan estas prácticas que se aprovechan de personas en situaciones desesperadas, muchas de ellas con adicciones

Simón Pérez y Sergio Jiménez en uno de los directos desde Vilanova. / Redes Sociales

Sergio Jiménez Ramos, vecino de Vilanova i la Geltrú de 37 años, se convirtió el 31 de diciembre en el primer caso documentado en el mundo de 'streamer' que muere en directo por una presunta sobredosis de drogas y abuso de alcohol. Un consumo, según su familia, provocado por personas que le pagaban dinero por llevar a cabo estas prácticas extremas en forma de retos. En su habitación, junto a su cuerpo, encontraron una botella casi vacía de whisky, varios gramos de cocaína y el ordenador encendido. De la computadora salían voces de espectadores que exigían al fallecido que siguiese bebiendo. El teléfono móvil y el ordenador de Jiménez ya están en manos de los Mossos d'Esquadra, que investigan la muerte "en extrañas circunstancias".
El pasado agosto, la muerte en directo de otro 'streamer', Raphaël Graven, alias 'Jean Pormanove', tras 12 días sufriendo violencia extrema conmocionó a Francia. Este caso y el de Sergio Jiménez ponen el foco sobre el fenómeno de los 'mendigos digitales', una industria que, según diversas estimaciones conservadoras, mueve más de 50.000 millones de euros anuales en todo el mundo. Solo Youtube ingresó cerca de 54.000 millones en 2024. Se estima que Twitch ingresó casi 2.000. Kick es la más pequeña de las tres y, aunque no hace públicos sus datos, sí que ha revelado que ha pagado más de 90 millones de dólares a sus ‘streamers’.
Se aprovecha de sujetos desesperados por conseguir dinero, muchos con adicciones, que se prestan a realizar en directo actividades humillantes y/o lesivas a cambio de dinero. En esta práctica participan los 'donantes', que es como se conoce a las personas que financian estas vejaciones. Un sistema que reabre también el debate sobre los límites en internet.
Rusia prohibió el 'trash stream' en 2024 tras un alarmante aumento de casos de retos extremos
El fenómeno consistente en dejarse vejar por internet a cambio de dinero es conocido como 'trash stream' y fue popularizado en el este de Europa (Rusia, Ucrania y Polonia) a principios de la década de 2010. Su principal estandarte fue un 'streamer' ruso conocido como VJLink que protagonizó espectáculos infames como agredir y darle alcohol a una persona sin hogar hasta provocarle un ataque de epilepsia, encadenar a otro hombre a un radiador y lanzarle petardos, o golpear a su novia en la cabeza.
En Rusia se registró un alarmante aumento de casos y una escalada en la gravedad de las prácticas. La gota que colmó el vaso se produjo en diciembre de 2020, cuando un 'youtuber' conocido como Reefly dejó morir de frío en directo a su novia. En julio de 2024, la Duma (el Parlamento ruso) decidió prohibir el 'trash stream', convirtiéndose en el único país que ha tomado medidas drásticas contra este fenómeno.
Francia abrió una investigación tras la muerte de Pormanove, pero cerró el caso al declararse que fue muerte natural
En los últimos años estas prácticas se han globalizado y discurren por canales privados sin que por ahora las autoridades hayan puesto demasiados límites. En Francia, tras el caso de Jean Pormanove, que recibía dinero a cambio de dejarse maltratar físicamente en directo, la justicia francesa abrió una investigación para depurar responsabilidades, pero la autopsia acabó determinando que no falleció a causa de golpes, sino de muerte natural. Y ahí se cerró el caso.
España es uno de los países donde más está repuntando este fenómeno. El más conocido de estos 'streamers' es Simón Pérez Golarons, otrora reputado economista que vio truncada su carrera en 2017 al grabar un vídeo junto a su novia, Silvia Charro, también economista, hablando de hipotecas. Lo que viralizó el vídeo es que ambos estaban aparentemente ebrios y bajo los efectos de las drogas. Desde entonces, tras ser despedido, malvive a base de donaciones por las que se rapa las cejas, lanza objetos por su balcón o pasa días consumiendo cocaína.

Raphaël Graven, 'Pormanove', streamer francés fallecido en agosto tras un directo de más de 200 horas / Redes Sociales
La mayoría de estos 'streamers' recurren a Kick, la plataforma más utilizada por estos indigentes digitales para darse a conocer. Es una especie de Twitch o Youtube pero con mayor tolerancia a este tipo de contenidos y más ventajoso: Kick ofrece quedarse solo con el 5% del dinero de las suscripciones; porcentaje muy inferior al que se quedan Youtube o Twitch, que llegan incluso quedarse con el 50% de lo ingresado. Este hecho podría ejercer una especie de 'efecto llamada' para estos 'streamers'.
Kick es la plataforma preferida por los 'streamers' extremos, en parte porque pide un porcentaje menor de dinero que sus competidoras
Si Kick es el gancho, los grupos de Telegram son el punto de encuentro. El mendigo digital se vende en la primera plataforma, pero hay una serie de palabras que no puede usar para no ser baneado. Por ejemplo, Simón Pérez tiene todo un glosario propio para referirse a los términos prohibidos: un 'bocata de pollo' es un gramo de cocaína. Un 'macedonio' es marihuana.
Las grandes plataformas, como Instagram o Tiktok, suelen ser más severas con este tipo de contenido. Telegram, sin embargo, ofrece una intimidad que permite hablar sin eufemismos. Es un servicio de chat privado donde se crea una comunidad y se plantean los retos más extremos.
Telegram y Google Meet son espacios utilizados porque ofrecen privacidad
Porque algunos de estos desafíos, como raparse el pelo como Ronaldo Nazario en el Mundial 2002 o gritar a medianoche por la calle vestido de Pikachu (todos ellos llevados a cabo por Simón Pérez), sí son transmisibles por Kick. Pero otros, relacionados con el consumo de drogas, han de circunscribirse obligatoriamente a la esfera privada para evitar el baneo. Es aquí donde entra en juego Google Meets: un servicio de mensajería similar a Whatsapp o Skype. Meets asegura el anonimato: solamente hace falta abrir una cuenta de Google, sin ninguna identificación, para poder acceder.
El circuito de acceso
Para llegar al Meets de uno de estos mendigos digitales hay que pasarse previamente todas las pantallas del juego. La secuencia suele ser la siguiente: el 'donante' conoce el contenido del mendigo digital en Kick, interactúa en Telegram y, si está dispuesto a pagar para que el 'streamer' se humille o sufra, alcanza el objetivo final: obtener ese enlace de Meets para ver en privado cómo el protagonista realiza retos extremos como el de consumir seis gramos de cocaína contrarreloj, como presuntamente tenía que hacer Sergio Jiménez la noche en que murió.
¿Cuánto cuesta pagar uno de estos retos? No hay precios fijos. Simón Pérez concede a sus donantes el título de 'diplomáticos'. Hacerse diplomático costaba 80 euros hace unas semanas. En sus últimos directos lo vendía por 20. En ocasiones, como se cree que le pasó a Sergio, estos donantes solamente pagan la droga que consume el 'streamer'. Como muchos de estos son adictos, aceptan el trato.
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