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Este es el motivo por el que no aguantas durante mucho tiempo las lentillas

Ojos irritados, escozor y dolor de cabeza. Si sientes algunos de estos síntomas no estás limpiando tus lentillas correctamente

Este es el motivo por el que no aguantas durante mucho tiempo las lentillas.

Este es el motivo por el que no aguantas durante mucho tiempo las lentillas. / Freepik

No hay nada mejor que el momento en el que por primera vez te colocas unas lentillas. Ya puedes haber llevado gafas antes que la sensación nunca será lo mismo. Son cómodas y estéticas. Puedes hacer deporte sin preocuparte o recorrer todos los bares de noche sin perder un solo detalle. Sin embargo, tan pronto son tus mejores amigas como pueden volverse tu mayor pesadilla.

Sequedad, ojos irritados o dolor de cabeza son algunos de los síntomas de haber hecho algo mal con ellas. En ocasiones el motivo es una mala colocación de la lente, pero si esto es algo recurrente debes saber que no estás limpiando tus lentillas como deberías.

Prolongar su vida útil

Alarga la vida de la lente es uno de los motivos para llevar a cabo una correcta limpieza de la misma, pero no hay que olvidarse de que también es lo más adecuado para la salud de tu ojo. Realizar una correcta desinfección de la lentilla eliminará los restos de suciedad, contaminación e impurezas. Por ello, el primer paso para no añadir más suciedad a la suciedad es lavarse las manos correctamente antes de manipularlas.

Llenar el estuche con la solución nueva

Puede parecer algo evidente, pero si estás leyendo esto debes reconocer que hasta ahora no lo has hecho. Puede que creas que es un paso innecesario, que el uso de la solución puede alargarse o que "no parece estar sucia", pero este es uno de los motivos que te están provocando esos dolores de cabeza.

Quitar la primera lentilla

Para poder seguir todos los pasos sin olvidar ninguno es recomendable empezar siempre por el ojo en el que primero te pones la lentilla.

Colócala en la palma de la mano

Deposita con cuidado la lentilla sobre la palma de la mano, aplica unas gotas de líquido desinfectante y con la yema de los dedos "lávala" con suaves movimientos circulares durante 15 segundos, evitando siempre que las uñas puedan tocarla, ya que esto podría hacer que la lente se rompa. Debes repetir este proceso por ambos lados de la lente para así eliminar toda la suciedad.

Guardar la lente de contacto

Con cuidado, deposita la lentilla en el interior del estuche, asegurándote de que se sumerge por completo en la solución de mantenimiento.

Repetir el proceso con la segunda lentilla

Además, recuerda que en ningún momento debe de entrar la lente en contacto con el agua.

La importancia de mantener el estuche en buenas condiciones

Si quieres evitar que las lentillas se contaminen (y tirar por la borda todo lo realizado anteriormente) debes asegurarte de que el estuche esté en perfectas condiciones. Para ellos debes vaciar el líquido que quede dentro todos los días. No limpiarlo con agua. Evitar utilizar líquidos que no sean indicados para la lente. Y, ante cualquier duda, seguir siempre las instrucciones de un óptico de confianza.

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