19 de febrero de 2017
19.02.2017

Qué el ritmo no pare

1.500 bailarines de España optan a representar a su país en Alemania en la quinta edición de La Dance Worldcup Spain

19.02.2017 | 04:24
Jóvenes bailarinas durante uno de los ensayos.

Nervios y coreografías. Muchas coreografías se ensayan hasta hoy en la planta baja del Forum Evolución de Burgos por donde habrán pasado este fin de semana alrededor de 4.000 personas. Cerca de 1.500 son alumnos de distintas academias de baile de España que participan en la quinta edición de la "Dance WorldCup Spain" del que saldrá el "equipo" ganador para representar a España en la fase internacional que se celebrará en Alemania.

Una de las participantes más jóvenes acaba de llegar a la sala con sus padres desde Lugo. La pequeña Olivia, de apenas dos años, se afana en repasar el baile aprendido en la academia que dirige su madrina en Galicia. "Lo de bailar ha sido cosa de la madrina que se lo está inculcando desde bien pequeña, reconocen sus padres Alba y Alejandro que afirman sentirse "orgullosos" de cómo se mueve la pequeña.

Como la pequeña Olivia, más de 1.300 jóvenes de España de todas las edades ponen sobre el escenario toda la garra para demostrar que quieren ser artistas. Un deseo compartido que une a representantes de Cataluña, Comunidad Valenciana, Madrid, Castilla y León y otros puntos del país, además de distintas academias de baile de Francia.

"Aquí vienen a pasarlo bien y a demostrar que el baile es algo que no pasa de moda", sostiene en declaraciones a Ical Josep, de la organización de un evento que hasta la fecha se ha celebrado en Sitges pero que " por motivos de espacio" se ha trasladado por primera vez a Burgos "donde hemos encontrado un espacio perfecto", destacó.

La organización pone de manifiesto "la elevada participación" que hay en esta edición en la que "se han superado todos los récords de participación". "Las academias vienen de toda España pero de donde vienen más es de Cataluña donde el baile está muy arraigado", aclaró el responsable, consciente de que la repercusión económica de esta edición en Burgos puede dejar "más de medio millón de euros", si se tiene en cuenta a los participantes, a los acompañantes y a la organización.

Desde Coslada, Madrid, han llegado las "mamás" de ocho jóvenes "estrellas del baile". Después de ver la actuación de sus hijas, "miran y remiran" las batas de colas y los trajes de faralaes que se venden en la planta baja del Palacio de Congresos donde distintas tiendas dedicadas a la moda del mundo del baile han colocado sus expositores.

"Estamos mirando lo que se lleva para luego hacerlo nosotras o mandárselo hacer a nuestras modistas", confiesan. Un ritual habitual puesto que el desembolso de un traje para baile español- consistente en una bata de cola- puede superar los 200 euros en el menor de los casos.

"Yo se los coso a mi hija pero hay otras que no saben y tienen que pagar a la modista. Lo de bailar es más caro de lo que parece", destaca una de las madres. Otra confiesa que ha llegado a pagar más de 300 por una falda de flamenco, aunque al final "todo es poco con tal de ver a las niñas guapas en el escenario".

La relación de estas siete madres comenzó a fraguarse hace más de una década cuando sus hijas iniciaron sus estudios en una academia de baile de la localidad madrileña de Coslada.

"Hoy nuestras hijas tienen 16 y 19 años y las que bailamos somos nosotras que tenemos un grupo de baile propio y hasta vamos a venir a bailar en marzo a Burgos", explica una de las madres. "Somos como la madre de la Pantoja. Dejamos a los maridos en casa y nos venimos con las chicas...".

Cuatro jueces examinan cada una de las coreografías que participan en las distintas categorías y disciplinas.

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