«Sun Seat» es la toalla tumbona que está causando furor en el Portugal. Tras su fuerte demanda en el país vecino, llega a las costas españolas de la mano de tres valencianos que se encargarán de distribuirla este verano. Se realiza en ocho colores y permite combinar las asas con la ropa de baño.

La época estival es el momento propicio para las reinvenciones. Aparecen los últimos modelos de bañadores y chanclas para lucir en la playa, los sombreros para protegerse del sol, los modelos más atrevidos de gafas de sol, las pulseras de moda... Y un largo etcétera que desemboca en una estación del año, verano.

Parece que todo lo que envuelve al buen tiempo va acompañado de cierta tendencia. ¿Quien no ha escuchado alguna vez, estos estampados son los que más se llevan este verano? e incluso, las sombras de ojo, el color de las uñas. Todo lo que está vinculado a la estética, „siente bien o mal„ se pasa por alto porque es verano, y es lo que se acaba llevando. Pues bien, sí pensaban que ya lo habían visto todo no están lo cierto.

El ultimo grito de la moda para tomar el sol en la arena, lo traen los vecinos lusos con una toalla tumbona. Un invento de la firma Origama, que se le conoce como Sun seat. Ahora, tres emprendedores valencianos se encargarán de su distribución por las costas españolas.

Además del mercado portugués y español, prevé introducir el producto en el resto de Europa y Estados Unidos, junto con el lanzamiento de una gama completa de productos y accesorios para disfrutar del verano con una nueva forma de vivir la playa. «Es un producto que acaba de llegar a España, en Portugal ha tenido una trascendencia enorme y de hecho ha sido elegida como Producto del Año 2014 por los consumidores. Es un nuevo concepto de toalla», asegura Ignacio Vidal, director de Origama España.

La idea del producto es sencilla, y quizá sea ese la clave de su éxito. Una toalla de algodón y dos estacas de madera de pino. Sus creadores Pedro Ravara y Francisca Falcao, tenían como objetivo crear un producto que fuera «funcional y ligero», para aliviar las posturas incómodas en la playa. Francisca Falcao, arquitecta, pasaba un día de playa junto a su marido y después de estar horas tomando el sol, no encontraba la postura perfecta. Quería estar tumbada en la toalla pero a la vez no dejar de ver el mar. Por ello decidió juntar dos palos y fabricar su propia silla. A raíz de ese momento pensó que esa idea podría ser muy ingeniosa. Unos años después ya han vendido más de 15.000 y esperan conquistar el mercado fuera de Portugal.

Y por los resultados de las ventas en Portugal, está siendo la última tendencia en las playas.

Su precio ronda los 45 euros y el tejido en el que están realizadas es 100% algodón. Tan sólo lleva dos estacas de madera y dos asas para colgar. Un complemento más con el que combinar la ropa de baño. Instalarla, es sencillo. «Desenrollas la toalla, clavas los palos en cruz y unes las dos cosas. Al principio cuesta, pero una vez la pruebas es comodísima, porque la puedes orientar hacia donde quieras, según quieras tomar el sol, leer un libro o charlas con los amigos sentado observando el mar», asegura Ignacio Vidal.

Se realizan en ocho colores y dentro de esas tonalidades se puede escoger entre dos opciones más. Por un lado las asas que pueden ser en tonos lisos a juego con el color de la toalla, a rayas y dibujos étnicos.

A partir de ahora ya no hay excusa para estar incómodo en la arena y poder ir a la última con todos los accesorios de baño.

Permite inclinar el cuerpo en diferentes posiciones

Los creadores aconsejan utilizar la «tumbona toalla» en arena seca, pues resultará más fácil clavarse en el suelo. Permite inclinarla en diferentes posiciones: en posición vertical, como respaldo, tumbado con la cabeza inclinada o totalmente tumbado. «La propia tensión hace que la tela aguante perfectamente el peso. Donde mejor funciona es en las playas de arena seca porque si está húmeda es un poco más difícil», asegura el director de la firma en España, Ignacio Vidal.

La empresa tiene previsto comercializar la firma y por ello cuenta con la participación de tres valencianos que se encargarán de distribuirlas y darlas a conocer por las costas españolas. Hasta la fecha tienen pensado tener un punto de venta cada quince o veinte kilómetros de costa en toda España. «Queremos tener un punto de venta accesible y especializado sobre todo en tiendas de surf, porque creo nuestra marca se orienta a ese tipo de público», añade Vidal.