El grupo de Scotland Yard comandado por John Stevens ha averiguado que el conductor del coche en el que murió Diana de Gales y Dodi Al Fayed trabajaba la noche del accidente para los servicios secretos franceses y colaboraba con los británicos, según publican esta semana los diarios británicos. El chófer, Henry Paul, tenía 150.000 euros en varias cuentas bancarias, lo que hace especular con el importante sobresueldo que podría haber percibido de los servicios de espionaje.

Por otra parte, Mohamed al Fayed, padre de Dodi, insiste en el "Daily Mirror" en que su hijo y la princesa fueron asesinados. «Daría toda mi fortuna para que se conociera finalmente la verdad», afirma el multimillonario dueño de Harrod´s.

«Sé que Dodi y Diana fueron asesinados, pero tenemos que enfrentarnos a los servicios secretos británicos para intentar probarlo», explica en la entrevista. «Creo que fueron ejecutados por agentes del MI6 (servicio de inteligencia británico que opera en el exterior), que me han sido identificados», afirma. Al Fayed, que ya ha gastado una fortuna en esclarecer los hechos, dice haberse sentido conmovido hasta las lágrimas con las seguridades que le dio el encargado de la investigación en torno a la muerte de la pareja en accidente de tráfico en París, John Stevens.

Stevens, ex jefe de la Policía Metropolitana, le aseguró que el equipo de quince personas que dirige «llegará hasta donde nos lleven las pruebas y tratará de obtener tantas respuestas cuanto sea posible a las preguntas planteadas». «Diana estaba embarazada», explica Al Fayed al periódico. «Ambos me lo habían confesado».