Son taxis, son rosas y son sólo para mujeres, porque «nosotras tenemos derecho a volver a casa seguras», declaró ayer Tina Dutton, una de las fundadoras de la compañía Pink Ladys (las chicas de rosa), un servicio exclusivamente femenino. Las londinenses podrán solicitar uno de los quince taxis rosas de la empresa, a partir del próximo veinticuatro de febrero, para trasladarse a cualquier punto del centro de Londres. Con esta idea, según ellas, «única en el mundo», Tina Dutton y Andrea Winders pretenden acabar con los robos y violaciones que sufren muchas británicas en los taxis ilegales. Tina fue la autora de la idea después de una conversación con su hija sobre lo desagradable que resultaba ir sola en un taxi para volver a casa.

El resultado es Pink Ladies, una compañía de taxis conducidos por mujeres, pensada por mujeres y dirigida a las mujeres, «aunque hay un hombre: el mecánico», agregó. Para utilizar este servicio, primero hay que hacerse socia, pagando una cuota de tres libras, y a partir de este momento la usuaria puede reservar un taxi rosa cuando lo desee.