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De almuerzo en Zamora, "dos y pingada"

Dos huevos fritos con jamón o magro de cerdo, vuelta y vuelta, el triunfo de la sencillez en la gastronomía

Una cocinera prepara el "dos y pingada"

Una cocinera prepara el "dos y pingada" / Efe

Zamora ha despedido su Semana Santa, que está declarada de Interés Turístico Internacional y Bien de Interés Cultural, con la degustación de miles de platos del "dos y pingada", un almuerzo típico de este domingo a base de huevos fritos y jamón que se ha servido en la mayoría de restaurantes de la ciudad, así como en domicilios particulares.

De almuerzo, "dos y pingada"

De almuerzo, "dos y pingada"

El "dos y pingada" es una tradición gastronómica que se remonta a mediados del siglo XX, cuando los cargadores de los pasos del Jesús Resucitado y de la Virgen de la Alegría, comenzaron a tomar ese almuerzo al concluir la procesión del Domingo de Resurrección.

De almuerzo, "dos y pingada"

De almuerzo, "dos y pingada"

Lo hacían en los dos bares que entonces tenía el barrio de la Horta, los de la Virgen en el Herminia y los del Jesús Resucitado en el Oviedo’s, según ha recordado el propietario de ese último , Santos Manjón.

En su bar a lo largo del día ofrecen más de 160 menús de ese plato consistente en dos huevos fritos, dos lonchas gruesas de jamón serrano pasadas vuelta y vuelta por la sartén y una rebanada de pan.

De almuerzo, "dos y pingada"

De almuerzo, "dos y pingada"

En el mismo barrio Raúl Cabrero, del bar Liberten, explica que a principios del siglo XXI llegaban a servir hasta 300 platos del "dos y pingada", ya que entonces, cuando el menú valía mil pesetas, únicamente se servía en este barrio zamorano.

En la actualidad, no se ponen tantos menús como entonces, pero el éxito del plato y de degustarlo en el barrio en el que nació ha llevado a este restaurante a ampliar esta jornada su terraza a una calle contigua para poder atender a toda la clientela.

Hoy en día el plato típico se ha extendido a toda la ciudad y prácticamente no hay restaurante que no ofrezca el Domingo de Resurrección el "dos y pingada".

El calórico plato se vincula también a la celebración religiosa de este día, que pone fin a una Cuaresma marcada por la abstinencia de comer carne los viernes.

La celebración del Domingo de Resurrección ha ganado auge en Zamora en los últimos año y para alargar la fiesta más allá del "dos y pingada".

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