Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El paso de La Sentencia de Ramón Núñez celebra su centenario tras la polémica de la obra anterior

La Cofradía de la Vera Cruz de Zamora encargó a Ramón Núñez la creación del paso de La Sentencia en 1926, tras el descontento de los zamoranos con el paso anterior, considerado "de aficionado"

El paso de La Sentencia de Ramón Núñez celebra su centenario tras la polémica de la obra anterior

El paso de La Sentencia de Ramón Núñez celebra su centenario tras la polémica de la obra anterior / Archivo

El centenario paso de La Sentencia, de Ramón Núñez, no fue el primero que portó dicho nombre dentro de la cofradía. La Sentencia, de Tomás Martínez Lobo, ocupó, en 1904, el puesto del paso actual, aunque no por muchos años.

Destruido a comienzos de los años setenta, su desconocimiento es fruto de la pérdida de libros de actas de esa época, aunque, si algo se sabe, es gracias a la prensa local de aquel entonces, donde se relataba el descontento de los zamoranos ante una obra «de aficionado» según el Heraldo de Zamora. No fue hasta 1926 cuando la Junta de Fomento encargó la misma escena al escultor Ramón Núñez Fernández, obra que este año celebra su centenario.

Corría el año 1924 cuando las circunstancias de un contexto histórico marcado por el resurgimiento de la Junta pro Semana Santa daban paso a una etapa fructífera en logros, el primero, la sustitución del «viejo y desacreditado paso de La Sentencia», escribe José Andrés Casquero Fernández en el libro de «La cofradía de la santa Vera Cruz de Zamora».

Tras el fallecimiento de casi todos los discípulos de Ramón Álvarez, la incógnita sobre quién podía llevar a carbo el trabajo se desplazó gracias al periodista zamorano Carlos Rodríguez Díaz, quien puso en contacto a Ramón Núñez Fernández con los responsables de la Junta de Fomento.

En 1925, «coincidiendo con el homenaje de la ciudad de Zamora a Ramón Álvarez», el proyecto se puso en marcha tal y como lo manifestó Ramiro de Horna en la asamblea general de la Cofradía de la Vera Cruz del 3 de mayo, según Casquero. La decisión, unánime, aprobó la retirada del paso de Martínez Lobo «por ser el peor de nuestras procesiones».

El compromiso de Ramón Núñez no fue difícil de conseguir gracias al deseo del artista de «tener una obra suya al lado de la de su maestro sea cual fuese el precio».

El 30 de marzo de 1926 los miembros de la Junta de Fomento de la Semana Santa y los miembros de la Junta Directiva de la Cofradía de la Vera Cruz, con presencia del párroco Don Ulpiano Garrido y del Obispo de la diócesis, Don Antonio Álvaro Ballano, verificaron la cesión de la obra escultórica. Un día más tarde, el 1 de abril del 96, Núñez acudió al estreno del paso portando una túnica de penitente.

A diferencia de lo que ocurrió con el paso de Martínez Lobo, el recibimiento por parte de los zamoranos fue muy positivo a pesar de la poca originalidad del grupo escultórico, basado en los cuadros de Antonio Ciseri y Honoré Daumier.

Las imágenes, esculpidas en madera de pino a tamaño natural, muestran un esbelto canon. El detalle de la talla acabada tanto en rostros, pies, manos y ropa aportan una gravedad y carga emocional al conjunto. Tanto es así, que cada una de las figuras que componen el paso «expresan con acierto lo que la escena quiere transmitir», redacta Casquero.

En lo que a restauraciones se refiere, en vísperas de la Semana Santa de 1953, y tras la manifestación de la Junta pro Semana Santa sobre el precario estado de los pasos, el grupo de La Sentencia Y El Prendimiento se restauró a cargo del reputado escultor Florentino Trapero.

Cien años después de la obra del discípulo predilecto de Álvarez, los zamoranos siguen disfrutando de una descripción tan detallada de aquella tragedia que son muchos los que se emocionan a los pies de La Sentencia.

Tracking Pixel Contents