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Penitentes de por vida

Una larga vida cofrade, ¿qué conlleva ser hermano emérito en la Semana Santa de Zamora?

Varias cofradías de Semana Santa tienen ya instaurada la figura del hermano emérito, con distintos cometidos y derechos según la procesión que se trate, pero todos ellos con el deseo de mantener vínculos con su hermandad de toda la vida.

un hermano del Yacente ayuda a otro más joven a ponerse el pañuelo en la procesión del pasado año.

un hermano del Yacente ayuda a otro más joven a ponerse el pañuelo en la procesión del pasado año. / M. A. L. (Archivo)

El Yacente, según recuerda su hermano mayor (presidente), Dionisio Alba, fue la primera hermandad de Zamora en institucionalizar la figura del hermano emérito, hace ya cerca de dos décadas. Luego le han seguido otras, siempre con el ánimo de que los más mayores y quienes por distintas circunstancias ya no pueden o no quieren salir en la procesión como hermanos de fila, al menos mantengan el lazo que les une con la que ha sido su cofradía de la Pasión desde hace muchos años, en algunos casos desde niños.

La figura del hermano emérito se ha ido extendiendo por las asociaciones de fieles desfilantes de la Semana Santa de Zamora y sus funciones y derechos varían en cada caso. Por ejemplo, en el Yacente, pasar a ser hermano emérito conlleva dejar de salir en la procesión y no poder ser elegido como directivo de la hermandad, pero se conservan todos los demás derechos, incluidos los de acudir y votar en las asambleas o colaborar como voluntario en las actividades que organiza la cofradía.

En la actualidad los eméritos del Yacente superan el centenar y son cerca del 10% de todos los integrantes de la hermandad. La motivación de muchos es la de no desvincularse de la cofradía y seguir pagando también religiosamente sus cuotas. En algún caso les mueve además el posibilitar que llegue savia nueva a la hermandad, ya que al dejar de ser hermanos de fila entran nuevos cofrades y la lista de espera se mueve.

Una larga vida cofrade, ¿qué conlleva ser hermano emérito?

Una larga vida cofrade, ¿qué conlleva ser hermano emérito?

Ese último motivo es el que más pesa en la Hermandad de Penitencia del Cristo del Amparo. En "las capas pardas" son conscientes del problema que tienen de relevo generacional debido a que únicamente admiten 150 cofrades.

Por ello, en su caso, para incentivar la figura del hermano emérito, a este se le permite volver a desfilar en alguna ocasión cada ciertos años, explica el presidente, Antonio Martín Alén. Otros lo que hacen es quedarse en la iglesia de San Claudio de Olivares, con la capa, custodiándola y rezando hasta el regreso de la procesión. Además, los eméritos de esta hermandad ven reducida su cuota a la mitad y pagar diez euros al año.

Hace cerca de 18 años que se instauró esa figura y el primer año fueron 32 los cofrades de "las capas pardas" que decidieron dar el paso. Actualmente, hay 26 eméritos del Cristo del Amparo y dos de ellos han dado el paso este mismo año, lo que ha posibilitado que los dos primeros de la lista de espera, más un tercero de última hora, puedan ser por primera vez hermanos de fila. Algo que se agradece, no poco, en una cofradía en la que uno de los nuevos hermanos llevaba nada menos que 39 años esperando a poder desfilar.

Una larga vida cofrade, ¿qué conlleva ser hermano emérito?

Una larga vida cofrade, ¿qué conlleva ser hermano emérito?

"Es una barbaridad, una asignatura pendiente que tiene la cofradía, que está muy envejecida", admite Martín Alén. Pese a todo, la hermandad no aplica el artículo de los estatutos que permite que quien no desfile dos años seguidos sin justificarlo pase automáticamente a ser emérito porque resulta "muy duro echarles". En esa cofradía, ser emérito permite a los hermanos con ese estatus tener voz pero no voto en las asambleas.

Reconocimiento

En el Silencio, ser emérito es, más que otra cosa, un privilegio que se concede a quienes llevan más tiempo en la real cofradía. La condición se adquiere tras ser mayordomo, algo que ocurre tras décadas y décadas desfilando. Los eméritos, que ya rebasan los dos centenares, pueden salir en fila como cualquier otro hermano, pero también pueden solicitar desfilar, como eméritos, con una capa blanca, de las que hay disponibles una cuarentena para ellos.

Los que por edad u otras circunstancias no se sienten ya con fuerzas para desfilar, pero siguen siendo hermanos eméritos, tienen la posibilidad de asistir al juramento de silencio como público, desde un lugar privilegiado, en el atrio junto a las autoridades.

Un pequeño gesto de condescendencia con quienes llevan toda una vida haciendo cofradía.

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