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La Banda de Cornetas y Tambores "Jesús Nazareno" de Villaralbo: 30 años del sueño semanasantero preadolescente

La Banda de Cornetas y Tambores "Jesús Nazareno" de Villaralbo recorría tal día como hoy, un Jueves Santo 23 de marzo de 1997, las calles acompañando a la imagen homónima. La idea gestada por un grupo de niños de 9 a 12 años ha sabido forjarse y consolidarse hasta convertirse en una asentada formación con 43 músicos imprescindibles en la banda sonora de la Pasión local

La banda durante el 20 aniversario

La banda durante el 20 aniversario / Cedida

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"¿Por qué no intentamos hacer un grupo de tambores para acompañar a las procesiones?". Detrás de esa pregunta, formulada por ocho niños y preadolescentes de 9 a 12 años, se esconde el germen de 30 años de Pasión musical en Villaralbo, con una Banda de Cornetas y Tambores Jesús Nazareno que dio sus primeros pasos al frente de una procesión tal día como hoy, un Jueves Santo de 1997.

"Éramos un grupo de chavales", recuerda Juan Manuel Bragado, actual director de la banda y presidente de la Asociación Cultural Banda de Jesús Nazareno. Fueron unos inicios marcados exclusivamente por el ritmo de los tambores, por el sacrificio de unos padres que tuvieron que hacer frente al pago de 15.000 pesetas para costear los instrumentos y por la ilusión desenfrenada por esos jóvenes que, sin saberlo, sentaban el inicio de una formación que hoy en día engrosan 43 músicos.

Primer desfile procesional

Primer desfile procesional / Cedida

La emergente formación ocupaba el vacío del extinto grupo de majorettes al que el propio Juan Manuel y compañía dieron vida con sus instrumentos de percusión durante las fiestas de agosto y "siempre que el pueblo nos lo pedía". Corría el otoño de 1996 cuando la idea recibió la acogida por parte de la Cofradía de Jesús Nazareno el 8 de diciembre. 30 años después, la banda continúa desfilando fiel a esta imagen, como parte esencial de la Pasión villaralbina y promoviendo hermanamientos y certámenes con agrupaciones de toda la comunidad.

Rememora uno de sus fundadores que aquella fue una época forjada por el sacrificio de unos progenitores que hacían frente a los gastos derivados de una formación independiente. Pese a que la cofradía "nos abrió las puertas y en lo que podía nos echaba una mano. Pero ya cuando empezamos a pensar en una agrupación musical ampliada (que implicaba incorporar por primera vez a cornetas así como renovar los tambores) requería de unos gastos inasumibles".

La banda, ya consolidada, durante una de las últimas procesiones del Jueves Santo en Villaralbo

La banda, ya consolidada, durante una de las últimas procesiones / Cedida

La solución pasaba por conformar la asociación cultural, entonces rubricada por los propios padres en representación de unos fundadores menores de edad. Con este gesto, la asociación pasó a gestionar el coste de los instrumentos para alivio económico de las familias gracias a las diferentes subvenciones del propio Ayuntamiento de Villaralbo y de la Diputación de Zamora, así como a las cuotas de los nuevos socios.

Ya con el sonido de las cornetas incorporadas, llegó el momento de cruzar el Duero para confiar en la experiencia de la también desaparecida Asociación Cultural Duero. Fueron tres años de aprendizaje complementado con formación específica en el repertorio semanasantero a través de la banda de clarines de la Hermandad de Jesús en su Tercera Caída y de la Banda de Jesús Nazareno de Zamora con la que se hermanaron en el año 2004.

Juan Manuel Bragado, director de la banda de cornetas y tambores de Villaralbo junto al Jesús Nazareno

Juan Manuel Bragado, director de la banda de cornetas y tambores de Villaralbo junto al Jesús Nazareno / Cedida

Recuerda con especial cariño Juan Manuel dos de las primeras marchas militares que aprendieron en esa época: "El Pucheras" y "El Cascorro". "Empezamos utilizando las marchas que íbamos aprendiendo en las procesiones de Zamora". Un repertorio que se enriqueció con la creación de marchas propias compuestas por el propio Bragado desde el año 2005. La marcha del "Nazareno de Villaralbo" fue la primera de unas composiciones que incluyen adaptaciones de la "Salve" o "La muerte no es el final", así como marchas que resuenan en la madrugada del Viernes Santo en Zamora o en la tarde en el que las damas acompañan a la Soledad en su silente camino desde su salida de San Juan.

Desde ese 23 de marzo de 1997, han pasado 30 años y más de 200 músicos, todo un "orgullo" para un Juan Manuel que ha visto cómo el legado de esta banda ha calado en el seno de Villaralbo y al que no escapan sus propias hijas asumiendo la dirección de los tambores y formando parte de la agrupación de cornetas. "No dejamos de ser una banda de pueblo, pero con un nombre que hemos llevado por Zamora, buena parte de Castilla y León, incluso de España". La pequeña espina, que confían en poder quitarse algún día es la de no haber podido participar en la Semana Santa de Zamora. "Es lo que nos queda".

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