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Procesión del Cristo de las Injurias de Zamora: La ciudad jura silencio

Miles de personas siguen el recorrido de la procesión tras la plegaria de Luis Felipe Delgado en la Catedral

Carlos Gil Andrés

Carlos Gil Andrés

La procesión del Silencio marca el punto álgido de la Semana Santa zamorana, ya que a partir de ese momento las procesiones se suceden sin solución de continuidad prácticamente hasta el Sábado Santo.

Pie de foto

Los cofrades aguardan en los jardines del Castillo. / Jose Luis Fernández

La Cofradía de los Caballeros del Silencio de Astorga, hermanada con la del Cristo de las Injurias de Zamora, estuvo representada en el desfile, con sus propios hábitos en la primera procesión tras el centenario de la hermandad.

El Cristo de las Injurias avanza en su salida de la Catedral de Zamora.

El exministro Jaime Mayor Oreja no faltó a su cita anual con Zamora. / Jose Luis Fernández

Si tradicionalmente se hablaba de dos mil caperuces rojos en la plaza de la Catedral en el momento de Juramento del Silencio en realidad era poco más que una licencia poética, ya que ese era en realidad el número oficial de cofrades, pero la asistencia estaba lógicamente por debajo de esa cifra.

Sin embargo, la apertura de listas y la entrada de la mujer lograban ya el año anterior alcanzar esa cifra de dos mil cofrades en la plaza, ya incrementados en la procesión de este 2026.

La del Silencio es una de esas procesiones de Zamora que destaca por su estética, sobre todo cuando todos juntos juran el Silencio en la plaza de la Catedral, una vez termina la plegaria (este año a cargo de Luis Felipe Delgado de Castro) y el obispo, Fernando Valera, pide el juramento. La imagen del rojo ante el Cristo es un icono de Zamora.

La ciudad jura silencio

Pebetero de la torre del Salvador, que cumplía 30 años. / Jose Luis Fernández

El sonido de la Bomba, la campana mayor de la Catedral y el suave sonido de fondo del violonchelo de Jaime Rapado (que toca la composición de Enrique Satué) acompañan el ajuste de los hermanos desde los jardines del Castillo hasta su lugar en la plaza, para asistir al acto del juramento.

La ciudad jura silencio

El Cristo de las Injurias, preparado para la ofrenda. / Jose Luis Fernández

Recorren a continuación los cofrades las rúas del Casco Antiguo, pasan por las plazas de Viriato y Mayor y salen al corazón de la ciudad por Santa Clara y San Torcuato. Caballos, pebeteros (el de la torre del Salvador cumple 30 años), heraldos y abanderados realizan el recorrido en silencio, con respuesta idéntica de los miles de espectadores que ya este Miércoles se habían incorporado plenamente a la vivencia en pleno de esta Semana Santa.

La ciudad jura silencio

El Cristo de las Injurias inicia la procesión. / Jose Luis Fernández

El Cristo se quedaba este año por vez primera en la instalación provisional que sustituye al Museo de Semana Santa, con el fin de que el Viernes Santo pueda acompañar al cortejo del Santo Entierro.

Procesión del silencio Cristo de las injurias

Procesión del silencio Cristo de las injurias / José Luis Fernández / LZA

La ciudad jura silencio

De blanco, hermanos del Silencio de Astorga. / Jose Luis Fernández

Pero ya en alguna otra ocasión había terminado su recorrido en la instalación anterior, la famosa carpa que se puso primeramente solo para las fechas de la Pasión para que hiciera de sustituto del Museo, cuyas obras, aunque van a buen ritmo, tardarán aún en estar listas para que las procesiones puedan contar con esa referencia de salida o llegada de los pasos y sus carreras.

El Viernes Santo saldrá de nuevo el Cristo en procesión y regresará a la misma carpa, hasta que en los días posteriores a la Semana Santa, encuentre de nuevo acomodo en la Catedral junto a otras imágenes que han salido a desfilar desde Las Edades del Hombre a otras procesiones del país.

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