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Procesión de Jesús en su Tercera Caída

Veinte años de "La muerte no es el final" en el Lunes Santo de Zamora

La Tercera Caída completa un recorrido en el que introdujeron algunos nuevos elementos, como dos ciriales con la cruz parroquial de San Lázaro y un expositor portante para el libro de difuntos, el Lunes Santo de la celebración de los 20 años de la introducción de "La Muerte no es la final" y del estreno de un nuevo canto en la plaza de Santa María la Nueva.

VÍDEO | "La muerte no es el final" suena en la Plaza Mayor de Zamora - Procesión de la Tercera Caída - Semana Santa de 2026

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Natalia Sánchez

Natalia Sánchez

El canto de "La muerte no es el final" introducido por el entonces hermano regidor, José Fernández Nieto, tras una reestructuración del acto en la Plaza Mayor celebró sus dos décadas como uno de los momentos más especiales del desfile de la Hermandad de Jesús en su Tercera Caída que contó con muchísimo público en todo su recorrido del Lunes Santo.

Las ganas de procesión se palpaban sobre todo entre los más pequeños que aguardaban la salida de los cofrades con carreras por el centro de la calle cuando comenzaron a sonar los característicos clarines.

Tras ellos la cruz parroquial que estrenó una manga procesional e iba por primera vez acompañada por dos ciriales y el barandales escoltado por tres bebés, que portaban las cruces pectorales, el símbolo identificativo de la nueva savia de la hermandad y una de las múltiples aportaciones efectuadas por el recientemente fallecido José Luis Alonso Coomonte.

El libro de difuntos, introducido en 2015 por primera vez, estrenaba un expositor portante llevado en andas por varios hermanos que enlazaban con las distintas cruces de múltiples materiales de Coomonte. "Ya podrá haber más de él" lamentaba una mujer mientras que llevaba la Cruz de Yugos, realizada por el benaventano en 1987 y construida a partir de seis yugos de bueyes unidos mediante correas de cuero, integrados en una gran cruz de hierro forjado de sección cuadrada.

Veinte años de "La muerte no es el final"

Veinte años de "La muerte no es el final"

Tras ella desfilaba la Corona de Espinas, inspirada en la Pasión de Cristo y formada por una sucesión circular de rejas de arado entrelazadas que recrean de manera imponente el símbolo de sufrimiento y redención. Ninguno de los elementos que salieron de la mente y la mano de Coomonte portaban un crespón negro. "La hermandad recuerda a todos los fallecidos con el acto de la Plaza y otro día le tributaremos un homenaje como él se merece" explicó el hermano regidor (presidente) Jesús Ferrero antes del inicio del desfile.

Veinte años de "La muerte no es el final"

Veinte años de "La muerte no es el final"

La Despedida, escoltada por la Guardia Civil, procesionaba con un suelo mejorado y al ritmo marcado por la Banda La Lira de Toro. Los compases tocados por lo toresanos se mezclaban con los interpretados por los músicos de la Banda de Música maestro Nacor Blanco que iban con la imagen de Jesús en su Tercera Caída, de Quintín de Torre, acompañada por integrantes de distintas unidades de Tierra.

Los hermanos avanzaban con sus trajes blancos y negros y entre ellos lo hacía la Virgen de la Amargura con la Banda de Zamora y acompañadas por militares del Aire, sus camareras y el capellán, Agustín Montalvo, en su último desfile en el cargo. La procesión avanzó hacia el Riego, Santo Torcuato hasta la calle de Benavente, Santa Clara rumbo a la Plaza Mayor, donde los tres pasos avanzaron a la vez, mientras que el coro entonó "La muerte no es el final". Los hermanos retomaron el paso en dirección a la plaza de Santa María La Nueva, donde la Banda de Zamora y el coro interpretaron "Amargura esperanzada", con letra de Agustín Montalvo y música de David Rivas.

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