La iglesia de San Andrés vuelve a ser origen para el Nazareno y la Esperanza 36 años después
El Mozo salió de la Iglesia de San Andrés bajo la atenta mirada de los zamoranos. Los milímetros que separaban la cruz del Nazareno de San Frontis y el umbral del templo mantuvieron expectantes a los presentes durante unos segundos

Miguel Ángel Lorenzo
Han tenido que pasar 36 años para que la Cofradía de Jesús del Vía Crucis vuelva al que fue durante 42 años su templo de referencia, la Iglesia de San Andrés. Por ello, a las puertas del santuario se podía escuchar a algunos cofrades recordar aquellos años en los que, acompañados de sus padres y abuelos, procesionaron desde este punto de partida. Hoy son ellos quienes acompañan a hijos y nietos en un giro de guión que quizá se repita dentro de otros 36 años.

La procesión de Jesús del Via Crucis brilla modificando su recorrido habitual / Alba Prieto
No fue hasta 1948 cuando la cofradía salió por primera vez de dicha iglesia. Exactamente, 13 años después de que se propusiera, en la Junta de Fomento de Semana Santa y Fiestas tradicionales de Zamora, una nueva procesión desde la Iglesia de San Frontis hasta la ciudad con la imagen de Jesús Nazareno que en aquel templo se encontraba y que, años más tarde, dio nombre a un artículo de 1984 titulado «El Nazareno de las dos orillas», de Luis Felipe Delgado de Castro.
No obstante, no fue hasta la última década del siglo XX, concretamente en 1990, cuando se recuperó la Catedral como punto de salida de los hermanos durante la tarde-noche del Martes Santo, tal y como había sido durante los primeros años de la cofradía.
Un día antes de la procesión, la cofradía hizo público el fallecimiento de José Manuel Martín Lostau, hermano número uno del Jesús del Vía Crucis, quien fue recordado por sus compañeros de fila: «Tenía pensado tomar unas aceitadas y un chupito antes de salir», recuerdan cariñosamente antes de procesionar.
En un año marcado por el cambio y las pérdidas, fueron muchos los que recordaron, horas antes, a José Ángel Rivera de las Heras, párroco de San Frontis y capellán del Vía Crucis, quien, como escribe Luis Felipe Delgado en LA OPINIÓN-EL CORREO DE ZAMORA, «aguarda en la otra orilla de la vida, a la que llegaste hace unos días y en la que ya estás junto a Él».
La directiva de la procesión del Martes Santo estableció un recorrido específico con el objetivo de garantizar un desfile «ordenado y fluido», aunque diferente al de otros años con motivo de la XXVIII edición de Las Edades del Hombre, «Esperanza», situada en la propia Catedral de Zamora. Según Toño Pedrero, presidente de la cofradía, se trata de un nuevo reto para la directiva, cuyos miembros, desde el inicio de la legislatura, «no han parado de encontrarse con distintos obstáculos».
En el arranque del desfile se palpaba la emoción de los hermanos, en especial, de los más pequeños, aunque poco después de que diera comienzo la procesión, una niña tuvo que ser atendida tras desmayarse en la calle de San Andrés.
Los zamoranos no dudaron en ocupar las calles horas antes, en lo que para muchos fue la primera vez que vieron al Nazareno y a la Esperanza atravesar el umbral del templo: «Parece que este año somos más hermanos, aunque quizás sea el efecto de no estar todos aglomerados dentro de la Catedral», señala uno de los varas minutos antes de la salida del Nazareno.
Los hermanos salieron de la Plaza de San Andrés en dirección a la Plaza Mayor y, pasando por la calle San Andrés y la calle Renova, inundaron la rúa con sus estameñas blancas y caperuces morados. Una vez en la Plaza Mayor, los hermanos de fila se dirigieron a la calle Ramos Carrión, la calle Alfonso XII, la calle de los Herreros, la plaza de Santa Lucía y la calle Puente, hasta cruzar el Puente de Piedra. En la salida del viaducto tuvo lugar el Acto de la Despedida, instaurado en 1990, en el que la cofradía instaló en la tarde de ayer dos pantallas LED para que los hermanos pudieran seguir la despedida entre las dos imágenes, tras la cual, la Virgen de la Esperanza siguió su camino hacia el Convento de las Dominicas Dueñas de Cabañales, en un acto que se viene realizando desde 1954, según un acuerdo de la cofradía.
Mientras tanto, el Nazareno de San Frontis continuó hacia la avenida del mismo nombre, adornada desde 2005 con 14 bolardos de hierro, obra del escultor zamorano Ricardo Flecha, que representan las 14 estaciones del Vía Crucis y que, durante una época, marcaron el inicio del rezo del viacrucis.
Con la llegada del Nazareno de San Frontis a la plaza, tuvo lugar el acto del rezo del viacrucis a cargo de Blas Leal Delgado, quien ejerció durante 13 años como secretario del Vía Crucis bajo la presidencia de Pedro García Álvarez, quien falleció cuatro días después del Domingo de Resurrección del año pasado en Zamora.
Leal Delgado pertenece al Vía Crucis desde su más tierna infancia por tradición familiar: «Me inscribió mi tío Luis Felipe cuando tenía solo seis años, por lo que tengo un número muy bajo», declara. Además, su abuelo, Macario Delgado, fue uno de los hermanos fundadores de la cofradía del Vía Crucis, así como de la Hermandad de Penitencia, motivos por los que, para Leal, «el Vía Crucis sigue siendo una cofradía familiar».
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