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Palmas, laurel, sol y ropa de estreno en el Domingo de Ramos zamorano

La procesión de Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén cumplió un año más con la tradición que despierta la magia infantil de los desfiles procesionales y lo hizo en una jornada en la que el sol acompañó y las temperaturas no fueron muy altas. Los ingredientes perfectos para procesionar con palmas o laurel, y ropa de estreno.

La procesión de La Borriquita este Domingo de Ramos en Zamora, en tres minutos

Miguel Ángel Lorenzo

Para muchos es su primer desfile porque en él no es necesario llevar traje procesional ni estar apuntado a la cofradía. Basta con portar una palma o una sencilla rama de laurel como han hecho cientos de niños zamoranos este domingo por la tarde acompañando a "La Borriquita" de Florentino Trapero.

La procesión de la Real Cofradía de Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén cumplió un año más con la tradición del Domingo de Ramos de acompañar con vítores al Salvador. En esa ocasión, además, el tiempo acompañó, con un sol reluciente que contrastaba con unas temperaturas no muy altas, una climatología perfecta para que niños y mayores disfrutaran del desfile con más alma infantil.

Niñas y niños lucieron sus trajes de estreno, para cumplir el refrán y no quedarse sin pies ni manos. También los hubo que, en vez de en filas laterales prefirieron avanzar por la parte central de la calle, luciendo sus trajes procesionales, con la túnica blanca y ellas con turbante azul celeste y ellos color violeta.

Con esa estética, la procesión arrancó en la carpa de San Bernabé con la tradicional bendición de palmas del obispo, tras la cual el cortejo avanzó por las rúas del casco antiguo, la Plaza Mayor, Sagasta o San Torcuato hasta la calle Santiago para emprender el camino de regreso por Santa Clara. Un rápido desfile que poco más de hora y media después de su inicio llegaba de nuevo a la carpa de pasos de San Bernabé. A la cabeza, cumpliendo la tradición, la banda de cornetas y tambores Ciudad de Zamora poniendo los sonidos de viento y percusión al inicio de la procesión.

Palmas, laurel, sol y ropa de estreno

Palmas, laurel, sol y ropa de estreno

Este año, la banda cabecera del desfile aprovechó su primera procesión de 2026 para, instantes antes del comienzo, estrenar en la calle una nueva marcha "Cristo de las Injurias", del compositor David Rivas, que horas antes había recogido el premio Barandales de Honor. Después de la banda, la imponente Cruz Guía y los pequeños cofrades de túnica.

Tras ellos, una larga fila de niños, acompañados, madres, padres o abuelos. Uno de ellos, que desfilaba junto a su nieto, confesaba a un hermano de acera que le había tocado ya procesionar el Domingo de Ramos con otros tres nietos y este año había tenido que hacerlo con el cuarto, el único que hasta ahora no sabía lo que es ser hermano de fila y tras ello ya podía "jubilarse" de salir en procesión el Domingo de Ramos. Los cuatro nietos de ese semanasantero de pro, al igual que los de muchos otros cofrades, habían reclamado la mano de su abuelo para sentir la magia de su primera procesión.

Tras la retahíla de pequeños y novatos desfilantes que iban a paso raudo en una procesión que apenas duraba quince minutos, llegaba en la parte final el icónico paso del pollino salido de la gubia del imaginero segoviano Trapote, que ya ha cumplido sus bodas de brillante desfilando en la procesión de la Real Cofradía de Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén.

Como es costumbre, tras él una representación de distintas cofradías zamoranas y, animando la marcha de ese paso empujado a ruedas, la Banda de Música Ciudad de Zamora. Entre sus melodías no faltaron alegres marchas de gloria como Cordero de Dios, La Pilarica, o Rey de Reyes. El Jesús triunfante llenó un año más de alegría e ilusión infantil la tarde del Domingo de Ramos.

Previamente, por la mañana se había celebrado la tradicional bendición de palmas que este año se hizo en la Magdalena, para desde allí ir en procesión hasta la iglesia de San Ildefonso.

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