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Carlos Adeva, autor del cartel pictórico de Semana Santa: "Quiero que la obra haga reflexionar al espectador"

"En un trabajo muy personal donde homenajeo a los tallistas de las mesas y humanizo la talla a través de una dualidad de la muerte y la vida"

Carlos Adeva junto a su creación.

Carlos Adeva junto a su creación. / J. L. FERNÁNDEZ

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Natalia Sánchez

Natalia Sánchez

Carlos Adeva es el autor del cartel pictórico de la Semana Santa de este año por encargo de la Junta pro Semana Santa de Zamora.

El artista ha realizado varios carteles para cofradías de la capital y cuenta con numerosos murales en la ciudad, como el que homenajea a Antonio Pedrero, el de Delhy Tejero o el del Tenorio.

¿Cómo ha realizado este año el cartel artístico de la Pasión capitalina?

Me lo propusieron desde las cofradías y lo acepté. Es una cuestión que siempre me había apetecido hacer desde que llegué a la pintura, ya hace 35 años.

¿Qué aspectos tenía claro que tendría su obra?

Me lo dijeron sobre septiembre y lo dejé reposar. En noviembre comencé a estudiar qué hacer. Yo había hecho cosas para cofradías de Semana Santa, pero algo así tan importante como la Semana Santa de Zamora merecería algo importante también. Fui descartando cosas, haciendo un barrido, haciendo una limpieza para quedarme con la esencia. La esencia llegó cuando fui a ver la exposición de Ramón Álvarez y vi la imagen del Resucitado. Le hice una fotografía y tuve claro que iba a ser el cartel. En la obra quería contar algo y el sentido de la Semana Santa es la resurrección, porque si no, no vale de nada toda la pasión. Tenía claro que no quería que apareciera nada de dolor porque para eso ya tenemos todos los días las noticias, sino que fuese una esperanza, y eso es el triunfo de la vida sobre la muerte. Empecé a darle vueltas con distintos bocetos y pensé que el marco negro podía simbolizar mucho, el marcar la muerte y saliendo de ese cuadro, la vida.

En la obra homenajea a la imaginería de Zamora, en la persona de Ramón Álvarez, y a los tallistas.

El marco es madera labrada porque me llaman mucho la atención las mesas. El trabajo artesanal de los tallistas es una maravilla y le damos poco valor porque miramos siempre para arriba y no para la mesa. Es una pena porque son detalles que no se aprecian. Hacer un marco barroco, una talla ornamental, me parecía que podía darle un plus y darle valor a la labor de los artesanos.

Adeva junto a varias de sus obras.

Adeva junto a varias de sus obras. / Cedida

Hacer un cuadro dentro de un cuadro no es habitual en una obra que será cartel.

Nunca soy consciente de nada (risas). Yo soy consciente de lo que yo creo sobre lo que tiene que ser la autenticidad de cada uno. Este trabajo quería que fuese algo mío e ir más allá, quería que fuera una obra que te hiciera parar, que te hiciera reflexionar, que tú cuando lo veas parece que te está hablando, que te está mirando... que no tiene por qué ser un cartel turístico que aparezca o algo de Zamora, pues para eso está el cartel oficial de la fotografía.

Se complementan totalmente.

Efectivamente, porque cuando vi la elección de la fotografía que habían seleccionado como cartel tuve claro que tenía que hacer el complemento. El pictórico tendría que ser una obra pictórica porque al pintar una fotografía, tendríamos dos carteles iguales.

Creo que ha salido más de lo que yo pensaba

¿Cuál ha sido la mayor dificultad de la obra?

Humanizar la talla. Le quise dar una forma más de real, se está transformando esa talla en vida también. Lo que representa es una dualidad de la muerte y la vida y también de la madera y la vida, por eso he optado por ponerle la luz que desprende también. Prescindí de las potencias que me parecían excesivamente grandes y las quité para divinizar al Resucitado de otra manera, con la luz. Yo creo que es un cartel que marcará historia por lo poco habitual que es.

Usted atesora una larga trayectoria profesional, pero ¿qué ha supuesto?

Cuando empecé a hacerlo estaba trabajando en otro sitio, porque tenía ese compromiso, e iba conjugando las dos cosas. Luego estuve centrado totalmente en la obra. A mí me ha encantado pintarla porque ha sido una atracción muy buena la que he tenido con esta obra. He disfrutado mucho pintándola. Creo que ha salido más de lo que yo pensaba.

El artista junto a la obra.

El artista junto a la obra. / JOSE LUIS FERNANDEZ

¿Volverá sobre el tema religioso?

No sé. Nunca se sabe. No puedo programarme, pero sí que me siento cómodo. Si tuviera que pintar más como este me encantaría porque me ha transmitido muy buenas vibraciones. Incluso me dio pena sacarlo de mi casa porque lo tuve un mes en mi casa y lo veía a diario, y cuando pasaba por delante parecía que hasta me hablaba.

El Resucitado tienen una cara muy luminosa y, sobre todo, unos ojos que atrapan, ¿los logró a la primera?

La mirada de ese Resucitado de Ramón Álvarez es brutal. Las imágenes de Ramón Álvarez creo que, sobre todo, en La Caída y en el Resucitado cambian mucho, depende del punto de vista desde donde le veas, porque parece otra imagen. En cuanto a la ejecución, normalmente lo que hago es lo que sale finalmente. No me gusta cambiar, es como cuando nace un hijo, sale el que sale. A mí me gusta que salga la primera.

Arte

¿Cómo definiría su arte?

Realmente no lo sé. Soy polifacético. Mi arte es mi vida y es un reflejo de lo que soy yo. Me ha tocado hacer tantas cosas, tan dispersas... Cuando empecé a pintar el cartel estaba restaurando "Los Cubos de la memoria" en Llanes, dos proyectos totalmente distintos.

Y ¿en qué está trabajando ahora?

En estos momentos estoy pintando murales en pueblitos. He pintado en Benavente y ahora estoy en la localidad de Bustillo del Oro. Ahora empieza la temporada de los murales.

Muralismo

El auge del muralismo, ¿qué ha conllevado?

Yo cuando empecé con 24 años ya pintaba muchísimos murales. Lo que pasa es que, entonces, se pintaban en los interiores. Ahora la suerte es que están fuera. ¡Tenían que haber salido muchísimo antes porque hubiéramos ahorrado muchas pintadas! Además los murales tienen una función educativa y tienen que transmitir. Un mural, si no te cuenta nada... apaga y vámonos.

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