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Pregón de la Semana Santa de Fuentesaúco: Ángel Rodríguez invita a un emocional viaje por los sonidos de la Pasión saucana

Con una invitación a los «Pasajes Sonoros de la Semana Santa Saucana» –la esquila, la matraca, las carracas, la campanilla, el violín–, el pregonero Ángel Rodríguez abre el telón a la renovada vivencia de una «hermosa expresión colectiva que, generación tras generación, ha hecho de nuestra Semana Santa uno de los más bellos ejemplos de semanas santas rurales en Castilla y León».

Desde «nuestra magnífica iglesia de San Juan», el profesor y director del IES Fuentesaúco –activo precursor de la historia y los valores del pueblo que le vio nacer– se presentó como «uno más delnúcleo importante de saucanos semanasanteros que sentimos y vivimos la Semana Santa de una forma íntima y personal». En el caso de Ángel Rodríguez, arraigado en una tradición familiar encarnada en la familia de los Banderas y vinculada a la cofradía de los Nazarenos, con un momento tan especial y que «hizo tan feliz a mi madre» como cuando cogió la Cruz del Señor.

Ante un templo lleno y cuidadosamente engalanado, Ángel Rodríguez tuvo un recuerdo especial para Javier Prieto, el joven sacerdote saucano fallecido en mayo de 2025, quien fuera primer pregonero de la Pasión saucana y «persona clave y fundamental» en los orígenes del Pórtico. «Javier decía que la Semana Santa saucana tiene algo especial porque conmueve e impresiona ver cómo hasta aquellos no vinculados a la Iglesia la sienten y participan» trasladó el pregonero impregnando de emoción un acto donde estuvo muy presente el recordado presbítero.

Ángel Rodríguez durante el pregón

Ángel Rodríguez durante el pregón / R. A.

En ese recorrido emocional, para el profesor saucano la categoría de semanasanteros «trasciende a los cofrades e integra a otras múltiples personas que también se merecen su reconocimiento». Son «figuras imprescindibles» como los cirineos o «los invisibles» costaleros y tantas personas que «con mucho esmero y devoción adornan y engalanan nuestros pasos», sin olvidar a los miembros de la Junta Pro Semana Santa «que tanto han hecho para que nuestra particular Semana de Pasión luzca como nunca, demostrando gran capacidad organizativa, enriqueciéndola con nuevas propuestas y tomando decisiones siempre pensando en lo mejor».

Y sonó la esquila en esa invitación a viajar por los «paisajes sonoros» de la Semana Santa. Ese tintineo, evocador para el pregonero de la tarde del Jueves Santo, cuando «del fondo oscuro de la iglesia emerge la cruz parroquial y junto a ella comienza a sonar el tintineo de la esquila, el rumor popular se va apagando, ha comenzado la procesión» y casi al ritmo de la esquila el Santo Ecce Homo custodiado por su cofrades.

Crujido de maderas

O el «sonido estridente y apocalíptico que va recorriendo lentamente los pasillos de la iglesia reclamando respeto y silencio». Es la matraca en la Procesión de la Pasión que ayer sacudía el silencio del auditorio en la iglesia de San Juan. Y qué decir del sonido «atronador que crea el choque violento del metal sobre la madera», la carraca, asociada a los cuatro cofrades del Yacente que encabezan la procesión del traslado y los hermanos del Santo Entierro «son recibidos con el áspero crujido de las maderas».

Y llegó el sonido de la campanilla. «Claro que sí, estamos en las Cruces. Y cuando suena la campanilla, los nazarenos y todos advertimos una misma señal. Primero indica arrodillarse y después indica… no levantarse no, postrarse y besar el suelo». El viacrucis nocturno, sentenció Ángel Rodríguez, «constituye una de las señas de identidad más concluyentes de nuestra Semana Santa».

La iglesia de San Juan repleta de asistentes al pregón, con Ángel Rodríguez y su familia en priemera fila

La iglesia de San Juan repleta de asistentes al pregón, con Ángel Rodríguez y su familia en priemera fila / R. A.

Y de la campanilla al violín, cuya música «nos transporta a un momento culminante de nuestra Semana Santa. Uno de esos instantes que a tantos artistas ha seducido y que en Fuentesaúco hemos convertido en un pasaje vivo que nos sumerge en el dramático momento en que Jesús es bajado de la cruz para ser depositado en su sarcófago/urna. Es el descendimiento. Único en toda la provincia» resaltó el profesor saucano sobre el recuperado ceremonial de la mañana del Viernes Santo en Fuentesaúco.

El silencio como otro de los paisajes de la Pasión, el «momento culminante» es cuando la imagen del Cristo de la Agonía «queda enmarcada bajo las dovelas doradas del pórtico, todas las miradas se dirigen a su rostro iluminado por los faroles donde el artista captó dramáticamente el gesto de Jesús, aún vivo, pero justo en el momento de exhalar su último aliento. Es Ahí, en ese preciso instante, cuando más intensamente podemos oír el silencio; más que oírlo podemos respirarlo, palparlo, sentirlo».

Sentimientos

Y vuelve la campanilla con la Procesión del Encuentro. «La peculiaridad de nuestra procesión del encuentro la convierte en un acto de enorme autenticidad, difícilmente de encontrar en otras partes de la geografía gracias a esa fusión emotiva entre el fin de la penitencia y el alborozo de la resurrección en un mismo espacio, en un mismo instante» definió el pregonero en este viaje sonoro por una Semana Santa que Ángel Rodríguez invitó a vivir «desde las sensaciones, los sentimientos y las emociones» que en este Pórtico llegaron gracias a la colaboración, sonora, de Tino, Vitín, Celia, Álvaro, y la coral.

«Esos sonidos no son un adorno, son una parte consustancial a cada una de las celebraciones, cada uno de ellos tiene una función, un significado y a partir de esta premisa podemos concluir que constituyen un auténtico patrimonio inmaterial que le aportan personalidad y singularidad y, por lo tanto, una identidad propia, o al menos, eso es lo que he querido mostrar y es por ello que debemos cuidarlos y conservarlos».

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