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Hermandad Penitencial de las Siete Palabras

Siete Palabras: Desfile con renglones en verde en los barrios bajos de Zamora

El dolor de los barrios bajos por el Crucificado se escenificó de nuevo en la procesión de la Hermandad Penitencial de las Siete Palabras, que tiñó de blanco y verde las calles estrechas de la Horta y las cuestas de acceso al casco antiguo para amplificar el mensaje de las últimas palabras de Jesús

VÍDEO | Vuelve a ver la procesión de las Siete Palabras de Zamora

José Luis Fernández

A. F.

Los cofrades del barrio de La Horta y los barrios bajos subieron un año más hasta el casco antiguo para, en silencio, mostrar los renglones que recogen las últimas frases del Crucificado.

La procesión de las Siete Palabras, con sus túnicas de estameña en crudo, sus caperuces y fajines de pana verde, difundió el mensaje de Jesús. Lo hizo entre calles enmudecidas en las que el único sonido era el golpeteo de los hachones verdes en el suelo empedrado y el tambor destemplado al paso del Crucificado. Las únicas frases que se escucharon al paso del desfile fueron las que retumbaron sordas en las cabezas de los hermanos de acera, tras leer los estandartes con cada una de las siete últimas reflexiones del Crucificado. Para que nadie olvidara quien las pronunciaba, en la procesión de la Horta el estandarte de cada palabra estuvo precedido de un pequeño Crucificado, entre los que hay tallas de Ricardo Flecha, Fernando Mayoral, Coomonte o Juan de Ávalos.

Pero ninguna del tamaño del Cristo de la Expiación o de la Agonía, el Crucificado que preside la iglesia de la Horta, talla del siglo XVII y de autor desconocido que destaca por su gesto sereno y su realismo, llamados a conmover corazones en su caminar nocturno por las calles de la ciudad.

Los escalofríos del alma también se sintieron entre los asistentes a la procesión al ver las icónicas palabras: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». Un mensaje piadoso al que seguía otro de confianza en lo que ha de venir «...hoy estarás conmigo en el paraíso», uno de maternidad y el de flaqueza humana: «¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?» ...y así hasta llegar a la última palabra y la más sustancial: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu».

Con esos mensajes y las distintas imágenes del Crucificado, los más de 1.600 hermanas y hermanos de las Siete Palabras recorrieron, de tres en tres, un itinerario con plásticos momentos, como la subida por Balborraz, la bajada por la Costanilla y la subida por San Bartolomé, bajo el arco de Doña Urraca, antes de desembocar en la plaza de Viriato para el rezo de las Siete Palabras, este año a cargo del hermano Javier Martín Sesma. Y después la vuelta la Horta bajando por Alfonso XII hasta Santa Lucía y desde allí avanzar de nuevo por calles estrechas hasta la Horta. Un año más, rito cumplido. Las palabras del Crucificado iluminaron la noche.

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