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La Pasión según Bercianos penitencia al Monte Calvario

Los penitentes reviven el cortejo fúnebre del Santo Entierro hasta el Monte Calvario

Bercianos de Aliste conmemora el Viernes Santo con la marcha hacia el Calvario de los penitentes. | Emilio Fraile

Bercianos de Aliste vivió un año más la Pasión de Cristo con el fervor y la sencillez que han caracterizado a su Semana Santa y muy en concreto a su Viernes Santo desde tiempo inmemorial.

Año, tras año, siglo tras siglo, una tradición, religiosa, cultural y humana, pasada de padres a hijos, de abuelos a nietos, garantizando su preservación, iniciada más allá del año 1535 y viva en aún en su en esencia en 2022.

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Bercianos de Aliste y el Santo Entierro Emilio Fraile

La Hermandad Penitencial del Santo Entierro ha alcanzado los 227 cofrades (hombres y mujeres) tras hacerse efectiva la entrada de nueve nuevos en la tarde de Jueves Santo, mientras que otros dos “Pedían Cofradía” y entrarán en jueves santo de 2023. Es tal la implicación de los más jóvenes que incluso todos los mozos son ya cofrades y no quedan casi libres para portar los pendones.

En memoria de los presentes a “Todos los que nos precedieron en el rito de la fe y ahora habitan en la Casa del Padre”. El capellán del Santo Entierro Pedro Faúndez Mayo llamaba a celebrar la Pasión de Cristo con sencillez, devoción, humanidad y respeto.

Tras dos años silencio el cortejo fúnebre iniciaba su marcha hacia el Calvario abierto por el pendón negro

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Y llegó el cantar de los cantares y del dolor: “Perdón oh Dios Mío, / perdón inclemencia, / perdón indulgencia, / perdón y piedad” clamaron los penitentes dando sus primeros pasos al encuentro del Crucificado.

Allí donde, el sacerdote José Alberto Sutil Lorenzo, pronunció el Sermón del Descendimiento para, poniendo el ejemplo de Jesús, su vida y sus obras, llamar a la fe, la concordia y la paz en estos tiempos de guerra: “Padre misericordioso (...) haz que los adversarios se den la mano (...) para que donde hay odio florezca la concordia”.

Tras dos años silencio el cortejo fúnebre iniciaba su marcha hacia el Calvario abierto por el pendón negro, seguido del morado. Penitentes de blanca túnica de lino que cuando Dios les llame será su propia mortaja; de capa parda, portando a Cristo Yacente en su Urna. Mujeres de negro luto, tras las mozas que llevaron a la Virgen Dolorosa. Terminado el Santo Entierro cada penitente tiene su túnica sacralizada, que será la indumentaria que se le pondrá al difunto cuando pida ser enterrado como cofrade, dado que con ella se consigue la indulgencia plenaria.

La procesión del Encuentro pondrá el broche de oro, el punto y final, como cada Domingo de Pascua de Resurrección a la Semana Santa de Bercianos: declarada Bien de interés Cultural y Fiesta de Interés Turístico Regional de Castilla y León.

VÍDEO | Bercianos se viste el luto blanco

VÍDEO | Bercianos se viste el luto blanco Nico Rodríguez

El Vía Crucis hasta el Calvario

La Semana Santa de Bercianos de Aliste puede y debe de ser “Patrimonio Cultural Inmaterial de Europa” así lo sentenciaban en la tarde de Viernes Santo expertos y devotos llegados desde lugares tan dispares y lejanos entre sí como España, Portugal, Francia, Alemania, Italia, Polonia, Argentina y Brasil: “un ejemplo de religiosidad y tradición social y cultural ejemplar con una rememoración de la Pasión de Cristo única en el mundo que puede y debe de ser declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad”.

La Hermandad Penitencial del “Santo Entierro” y sus penitentes (hombres y mujeres) cautivaron a los devotos llegados de otra lares, muchos de los cuales se llevaron para casa la magnífica obra de investigación “La Semana Santa en Bercianos”, para indagar en su peculiar historia gracias a la inmensa y acertada labor de su autor, profesor y antropólogo, José Luis Alonso Ponga: “La Semana Santa de Bercianos como Patrimonio Cultural Inmaterial sólo existe aquí y pocos pueblos en el mundo podrán exhibir esta joya con tantas caras y matices que hacen de ella un hecho real total. Estamos ante un evento religioso que nos permite ver, vivir e investigar el todo completo: lo holóstico”.

El “Calvario” (Vía Crucis) de Bercianos de Aliste como sendero terrenal y divino por donde los cofrades de la Vera Cruz (Santo Entierro) viven la Pasión de Cristo tiene una historia que va mas allá de donde la memoria alcanzan.

La primera cita documental, manuscrita, data de hace 208 años, concretamente de 1812. En ese año en las cuentas de la Vera Cruz se anotaron 13 reales de gasto para “hacer y colocar unas cruces en en el Camino del Calvario”. En 1880 se declaraban 550 reales que se pagaron al cantero por hacer las cruces.

En Viernes Santo el Pendón Negro, de luto, fue, como manda la tradición, el encargado de abrir el Santo Entierro. La primera referencia a él la encontramos en 1613: el Visitador del Arzobispado de Compostela mandaba comprar uno de damasco negro. En 1662 se enriqueció la enseña colocando en su cúspide “Una cruz con su corona pintada de verde”. Lo realizó el bordador de Zamora Alonso Prieto que lo compuso “con sus borlas, cordones y franjas”. En 1698 ya existía un “Pendón de Concejo” (de Damasco Encarnado) que era el que se utilizaba el Domingo de Pascual de Resurrección. Actualmente es de color verde (centro) y carmesí.

La Plaza de la Pasión cierra hoy un ciclo: en verano llegará su restauración para recuperar la arquitectura tradicional alistana del entorno de San Mamés y regresar a sus orígenes para la Semana Santa de 2003.

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