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Semana Santa Zamora

El "diez" de copas

Todos los pasos de Jesús Nazareno bailan al son de Thalberg en la vuelta de la procesión de La Mañana

VÍDEO | Procesión de Jesús Nazareno vulgo Congregación de la Semana Santa de Zamora

VÍDEO | Procesión de Jesús Nazareno vulgo Congregación de la Semana Santa de Zamora Nico Rodríguez

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VÍDEO | Procesión de Jesús Nazareno vulgo Congregación de la Semana Santa de Zamora Carlos Gil Andrés

Sonó Thalberg y los diez pasos de Jesús Nazareno bailaron al unísono en honor al undécimo, la Virgen de la Soledad. La vuelta a la normalidad de La Mañana zamorana venía con una novedad histórica: se acababa el baile del "Cinco de copas" en San Juan para estrenar el baile del mismo paso, Jesús Camino del Calvario, pero no sólo, sino acompañado por los otros nueve del desfile en la Plaza Mayor mientras la Soledad aguardaba frente a San Juan.

Minutos antes de las cinco de la madrugada el capellán de la hermandad, José Francisco Matías Sampedro, se dirigía a los presentes con sus habituales palabras de concordia, no exentas de crítica, a veces acerada, sobre la desviación humana del recto camino cristiano. Habló el cura junto al Merlú arropado por la directiva que preside José Ignacio Calvo del "dolor y sufrimiento" de la pandemia del coronavirus, que como nunca "nos ha hecho mirar al cielo pidiendo auxilio y protección".

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GALERÍA | Las mejores imágenes de la histórica salida de la Cofradía de Jesús Nazareno Emilio Fraile

Y abogó por la verdad revelada por Cristo: "Si de verdad creemos que aquel Nazareno de Palestina verdaderamente era el hijo de Dios tendremos que examinar nuestra vida conforme al Evangelio, renovar nuestras estructuras, cambiar las cofradías y hermandades conforme a los valores del Reino, comprometer nuestra vida desde la llamada a la evangelizadora que constantemente nos hace la iglesia".

Semana Santa Zamora. Alocución del capellán a los hermanos de La Mañana EMILIO FRAILE

A continuación habló el presidente: "Señor abad, que comience la procesión". Al toque de los merlús respondió la Banda de Jesús Nazareno con el redoble de tambores y cajas que provocó el grito de júbilo de los hermanos. Rompía la madrugada zamorana, la Mañana más esperada, con la novedad de ver a los diez pasos, de tres en fondo, liderados por un Jesús Camino del Calvario que cedió su protagonismo exclusivo a cambio tan sólo de encabezar la formación.

Las incidencias más destacables, el desajuste al levantar el Cinco de Copas, que inclinó el paso y el cable que obligó a maniobrar a La Elevación de la Cruz

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Un desajuste al levantar el paso entre los cargadores de la izquierda y la derecha de Cinco de Copas a punto estuvo de provocar un incidente aunque por fortuna el paso recuperó el equilibrio y se armonizó el baile, con brío pero sin excesos: "Que no bote", pedía el encargado. Algún otro hubo que se adelantó o se descompensó al alzarse entre los cargadores del principio y del final, pero apenas se notaron estos pequeños defectos que habrá que pulir para sucesivas ediciones. Llamó la atención lo bien que salió la coordinación en el "baile" de todos los pasos, al son que marcaban las bandas de Nacor Blanco y de Zamora, sin que ninguno fuera a distinto compás.

El Cinco de Copas inició la marcha del recorrido procesional por Renova, ya arropado por las filas que nutrían la procesión de hermanos desde la plaza de Viriato. Poco a poco se iban incorporando los grupos, algunos de luto por la pérdida de los jefes de paso desde el último desfile de 2019, como Las Tres Marías o Redención, otros con novedades, como el nuevo sudario de la Verónica donado por Javier Carpintero con una imagen del Jesús de la Desnudez y todos, en fin, de estreno de faldillas que no había habido ocasión de lucir en el desfile.

Procesión de Jesús Nazareno con los pasos en la Plaza Mayor EMILIO FRAILE

Y a la altura de la plaza de Sagasta, otro susto: el paso de la Elevación de la Cruz se enganchaba en un cable, lo que obligó a hacer una maniobra evasiva a éste y otros grupos que, no obstante, pudieron enfilar San Torcuato sin mayores contratiempos.

La cabecera de la procesión llegaba a las Tres Cruces de noche y la cola de día. Celebró Jesús Nazareno el amanecer con la vuelta a la costumbre de la amalgama de sonido de las bandas al cruzarse tras rodear el crucero, el sabor de las sopas de ajo, compartir el desayuno en el bar o en grupos que se traen la mesa portátil y la comida de casa. Se observó un comportamiento cívico, aglomeraciones aparte, y salvo alguna excepción, como los que confundían los contenedores con baños portátiles donde hacer aguas menores.

Junto al crucero, al lado de la Virgen de la Soledad, José Ignacio Calvo cumplimentaba al obispo diocesano, Fernando Valera, que se acercó a ver la procesión de Jesús Nazareno, a la que acompañó en el tramo de las Tres Cruces, una zona donde la Semana Santa de Zamora muda sus costumbres y se permite los aplausos ante la emoción que embarga los corazones al ver las reverencias con inclinaciones casi imposibles de los grupos escultóricos al paso de la Soledad.

Y es que la riada de personas que desde ambas aceras de la avenida sigue el ceremonial aplaude cada una de estas reverencias, lo mismo que hicieron cuando la Banda de Cornetas y Tambores se detuvo ante el paso de Las Tres Marías para dedicar una pieza en su honor. Son momentos, como el de la llegada al Museo de Semana Santa, en el que el denostado aplauso de la Pasión zamorana tiene bula, y la ovación asoma por encima de remilgos para expresar el sentimiento ante las figuras y las proezas de quienes lo portan.

El obispo, Fernando Valera, con José Ignacio Calvo en Tres Cruces, junto a la Soledad L.O.Z.

Si a la subida había en torno a 1.600 cofrades, la bajada fue más numerosa, algo habitual en los últimos años, ya que es tras el descanso cuando se incorporan los niños habitualmente.

Bajo la atenta mirada de la Soledad que aguardaba su turno al final del desfile, los pasos de Jesús Nazareno emprendían Amargura abajo el camino de regreso. En la avenida del Príncipe de Asturias, Santa Clara y sobre todo la Plaza Mayor se encuentran con otro público diferente, el que madruga, no el que trasnocha. Y también la procesión adquiere otra estética, a la luz del sol en lugar de la luna llena y el alumbrado público.

En la llegada al Museo se produce otro de los momentos más emotivos de la procesión, ya que son muchos los familiares de los cargadores que van a aplaudir el esfuerzo.

El presidente de Jesús Nazareno, José Ignacio Calvo, cree que la nueva salida procesional ha salido muy bien, a falta de pulir algunos detalles, y piensa que ha podido llegar para quedarse. Tiempo habrá para analizar pros y contras hasta el próximo año. De momento bastante novedad ha sido poder recuperar la normalidad.

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