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La Opinión de Zamora

SEMANA SANTA ZAMORA

Habla el abad de la Buena Muerte tras la suspensión de la procesión: "Fue una decisión dura, pero responsable”

El abad de la Buena Muerte, Félix Gómez, señala que la obligación de salir pase lo que pase es un bulo y subraya el apoyo de los hermanos

Dos hermanos, en la puerta de San Vicente. |

Cuando sonaron las señales horarias de la medianoche en el Lunes Santo zamorano, sucedió lo inimaginable: la Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo de la Buena Muerte tomó la decisión de suspender su desfile procesional. En las calles, el público se movió entre la tristeza y la indignación hasta que tuvo que aceptar la realidad: la imagen de Juan Ruiz de Zumera no desfilará por las calles de la ciudad hasta la Pasión de 2023 y Santa Lucía tampoco escuchará el “Jerusalem” hasta el próximo año. El vacío resulta especialmente doloroso por las ganas acumuladas en el periodo pandémico.

Los miembros de la cofradía abandonan el templo. | Emilio Fraile

Algunas de las voces que clamaban con más vehemencia por la salida del desfile apelaban al carácter penitencial de la hermandad como elemento decisivo para forzar su presencia en las calles, independientemente de las circunstancias meteorológicas adversas. Muchos no entendieron que la previsión de lluvia para la una de la madrugada condujera a la directiva de la Buena Muerte a suspender, como horas antes había hecho la Tercera Caída con el agua ya presente.

ENCUESTA | ¿Debió salir la procesión de la Buena Muerte?

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El "bulo"

Sin embargo, esa supuesta obligación de salir truene o haya relámpagos de las hermandades consideradas como penitenciales no deja de ser “un bulo”. En el caso de la Buena Muerte, su abad, Félix Gómez, remarca que esa premisa es absolutamente falsa y señala que, incluso, en su propio reglamento se contempla la opción de suspender si el tiempo lo exige.

“Esto puede suceder y ha sucedido; tenemos que ser razonables”, comenta Gómez, que apela a la protección de la talla, pero también a la salud de unos hermanos que desfilan con una sandalia fina o directamente descalzos. Las previsiones de lluvia, examinadas con lupa, condujeron a la directiva a una decisión que consideran “dura, pero responsable”

La hermandad exploró sobre la marcha posibles soluciones, pero acabó por cerciorarse de que no quedaba otra salida: la previsión era clara y acabó por cumplirse unos minutos más tarde de lo previsto: “No lo hemos hecho por capricho y la gente debe entender que nadie quería salir tanto como nosotros”, abunda el abad.

Los apoyos

Al ser cuestionado sobre si Patrimonio instó a la hermandad a suspender para proteger la talla, el responsable de la Buena Muerte defiende que “cualquier experto va a decir que no debe exponerse al agua”. La decisión contó, además, con el respaldo de las autoridades religiosas, encabezadas por el obispo Fernando Valera, que asistieron a las últimas deliberaciones previas a la decisión definitiva.

La comprensión de las autoridades eclesiásticas y de su gente arropan a Félix Gómez en su decisión. El abad destaca la madurez de los hermanos que, según él mismo apunta, le dieron su beneplácito entre la lógica pesadumbre por regresar a casa sin procesionar. El responsable de la cofradía elogia su comportamiento y vuelve a poner el foco en el sentido común. El desfile se frustró, pero para proteger el patrimonio de la cofradía.

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GALERÍA | La suspensión de la procesión del Cristo de la Buena Muerte, en imágenes Emilio Fraile

El caso de las Siete Palabras

Más allá del caso particular de la Buena Muerte, los expertos consultados por este diario inciden en que los estatutos de las hermandades que se consideran “penitenciales” no indican que los desfiles deban ponerse en marcha sin tener en cuenta la previsión del tiempo. Apenas las Siete Palabras contempla una vuelta al templo en estos casos, pero sin la imagen.

Además, los avances actuales permiten conocer con bastante exactitud qué cantidad de agua va a caer y en qué momento, por lo que las decisiones siempre se toman en consonancia con un tiempo que cada año salpica a la Semana Santa zamorana.

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