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SEMANA SANTA ZAMORA

Silencio compartido

La Hermandad del Santísimo Cristo de las Injurias incorpora a noventa mujeres en el desfile que arranca este miércoles de la plaza de la Catedral

Sandra Turrado, con todos los elementos que llevará para el desfile del Silencio esta tarde. EMILIO FRAILE

“Es una ilusión que tengo de toda la vida”, afirma sin dudar María José Herrero Palacios, presidenta de la Cofradía de la Esperanza, que esta tarde cumplirá su sueño infantil de salir desfilando dentro de la Hermandad del Santísimo Cristo de las Injurias. “Me daba igual que no pudieran salir mujeres en esa época, yo estaba empeñada en participar, quizá porque mi padre era de esa cofradía de toda la vida”, rememora. “O quizá porque tengo de siempre una gran devoción al Cristo de las Injurias”, añade. “Pero lo cierto es que siempre ha sido muy pesada en pedir salir en esta procesión”, bromea.

María José se convierte así en una de las noventa nuevas hermanas que recibe la hermandad, una vez que los estatutos decidieron la entrada de mujeres al desfile, y que recogieron sus hachones el pasado 12 de marzo en un acto que se celebró en la Catedral y que se convirtió en histórico.

Todo preparado

“Tengo todo preparado desde hace una semana”, confiesa la nueva cofrade, quien asegura que muy probablemente fuera una de las primeras mujeres que dio el paso para apuntarse a la hermandad cuando se abrieron las listas a las féminas. “Justo al día siguiente después de que se decidiera en la asamblea celebrada por la junta directiva de la cofradía del Silencio, envié la solicitud, así de rápido fue”, recuerda.

María José Herrero, vestida como nueva hermana del Cristo de las Injurias. | Emilio Fraile

En familia

Además de la Esperanza —que preside— esta zamorana también pertenece a Nuestra Madre, Jesús Nazareno y Resurrección. “Estoy apuntada en la lista de espera del Espíritu Santo y me estoy planteando apuntarme a la Borriquita y el Santo Entierro”, enumera esta semanasantera de espíritu, a quien aún más ilusión que cumplir esta tarde con su sueño de niña es poder realizarlo en compañía de sus dos hijos, cofrades desde el aciago 2020, año de la pandemia, por lo que se estrenarán en este camino acompañando al Cristo de las Injurias con su madre.

La misma devoción por este paso la tiene Sandra Turrado, otra zamorana que cumple con su sueño de desfilar en la procesión de esta tarde. En su caso, no hay tradición familiar de Semana Santa, pero ella pertenece a nueve cofradías —aunque este año por circunstancias personales solo sale en los desfiles de Jesús del Vía Crucis, de la que es directiva, Esperanza, Santo Entierro, Borriquita, donde también se ha estrenado este año, y Resurrección, además del Silencio— y se considera especialmente devota de Nuestra Madre de las Angustias y este Cristo crucificado, de ahí su afán por procesionar junto a él. “Recuerdo que ya en 2008, con solo siete años, ya tenía ese deseo, pero no entendía por qué no podía por ser una niña”, recuerda.

María José Herrero, probándose el traje del Silencio EMILIO FRAILE

Como María José Herrero, ella también formalizó su entrada en la hermandad nada más aceptar a mujeres. “Y tuve que esperar exactamente cuatro años para que, una vez pasada la pandemia, ya forme parte, así que lo afronto con muchísima ilusión”, reconoce con emoción.

Túnicas estiradas

Previsora en cuanto a los preparativos, afirma que tiene ya “toda la estructura” de los elementos que va a vestir, “para que estén bien estiradas las túnicas, pero, sobre todo, tengo un espacio especial reservado a la estameña blanca y al caperuz rojo del Silencio”, señala

Sandra Turrado, nueva hermana de la Cofradía del Cristo de las Injurias. EMILIO FRAILE

Vivirlo en intimidad

La Semana Santa es algo tan personal que cada cofrade lo vive de una manera diferente y, en el caso de Sandra, prefiere hacerlo en soledad, por eso no tiene pensado desfilar acompañada de familiares o conocidos. “Yo estos días los disfruto de una manera más bien íntima, especialmente teniendo en cuenta la devoción que le tengo el Cristo de las Injurias”, argumenta, por lo que su intención es desfilar esta tarde “en diálogo de oración y fe. Cuando era más pequeña sí que salía acompañada pero se da la circunstancia además de que mi hermano pertenece a cofradías diferentes a la mía y no coincidimos”, explica. “Considero que una procesión es para vivirla desde dentro, con un rato de oración, sabiendo dónde estás, sin importar los que estén viéndola desde fuera y así es como lo voy a hacer yo”, confiesa esta zamorana que desea que en poco tiempo el hecho de que las mujeres entren a formar parte de una nueva cofradía no sea noticia. “Eso significará que hemos avanzado en la sociedad, porque nosotras tenemos la misma valía que ellos”, finaliza.

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