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La Opinión de Zamora

Semana Santa Zamora

El Espíritu Santo protagoniza la primera procesión pospandemia de Zamora

La Hermandad sale a la calle tras los dos años de cuarentena, desafía a la lluvia y sale a la calle con los hermanos enmascarados

Los hermanos del Espíritu Santo, cubiertos aún con las mascarillas, primeros semansanteros que han podido salir en procesión tras la pandemia.

Con la vista puesta en el cielo salió la procesión del Espíritu Santo. Con un ojo confiando en que la fina lluvia que jalonó el recorrido no fuera a más y con el otro dando gracias a Dios por volver a salir con los hermanos de cofradía después de dos duros años en los que hubo que suspender las procesiones.

Habitualmente los hermanos llegaban hasta la iglesia del Espíritu Santo y pasaban hacia el huerto y salían desde allí formando las ordenadas filas que siempre han caracterizado a la procesión del Viernes de Dolores. Este año la espera ha tenido lugar en la calle, primeramente para poder mantener cierta distancia de seguridad o al menos evitar el apelotonamiento de personas en un espacio reducido y en segundo lugar porque el número de cofrades ha aumentado ya considerablemente como para continuar con la práctica ancestral.

Con el Cristo a las puertas del templo y tras la oración inicial se fue formando la fila doble de hermanos con las carracas intercaladas en el pausado desfile. No pesaba la fina lluvia, que caía por momentos con cierta intensidad, aunque se aguantaba bien. Todo parece que la nueva forma de comienzo de la procesión, que salió muy bien, puede quedarse para los restos.

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GALERÍA | La procesión del Espíritu Santo, en imágenes Emilio Fraile

La cruz guía da paso a las blancas filas de hermanos con el emblema de la cofradía en el pecho, que arropan a los elementos fundamentales de la procesión, como son el campanil, el incensario y por supuesto el Cristo del Espíritu Santo, que sale sobre unas sobras andas de madera. Es la imagen más antigua de cuantas salen en procesión en la Semana Santa de Zamora y es un crucificado gótico, de autor anónimo y factura modesta, que presenta un tamaño menor que el natural, en torno a 1,50 metros y que se puede fechar a mediados del siglo XIV, según la información que ofrece la propia hermandad.

Llama la atención sobre todo porque va portado a hombros sobre unas andas e iluminado por velas, sujetas en los tenebrarios inspirados en el oficio de tinieblas.

La cabeza del desfile, con la Cruz guía en el Troncoso. | Emilio Fraile

La procesión nocturna atrae a mucho público durante todo su recorrido, más este año en que la Semana Santa se espera con más ganas que nunca. Desde la salida, con el templo del Espíritu Santo al fondo, la procesión presenta una gran belleza, que se esfuma durante el recorrido por el ancho de la carretera de Alcañices hasta que entronca de nuevo en el Casco Antiguo y empieza a callejear. En esa parte de la ciudad casi cualquier punto es bueno para contemplar la procesión: la cuesta del Mercadillo, Rúa de los Francos, la calle Arcipreste, la plaza de Fray Diego de Deza, la espectacular Travesía del Troncoso o la plaza de la Catedral, donde se leyó la Pasión del Señor y el coro de la hermandad, también con mascarilla, interpretó una de las piezas musicales fundamentales de la Pasión de Zamora, el “Christus Factus Est”. El obispo de la diócesis, Fernando Valera intervino a continuación para dar la bendición a los cofrades, que completaron recorrido.

El sonido de las carracas sobre el silencio absoluto de cofrades y espectadores pone el punto de misterio al desfile, que regresa al templo de salida tras el acto de la Catedral prácticamente por el mismo recorrido adoptado a la subida.

Este año había una novedad, la pareja de antorcheros que alumbraban la cruz de cierre.

Aunque fuera aún Viernes de Dolores, el Espíritu Santo, nadie duda de que abrió la Semana Santa.

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