16 de abril de 2019
16.04.2019
Toro

Al abrigo del Crucificado

Los toresanos renuevan la devoción que sienten por el Cristo del Amparo e imploran su protección en la procesión del Lunes Santo, una de las más austeras y conmovedoras de la Pasión

16.04.2019 | 00:09

Su impresionante anatomía y el rictus propio de la muerte han convertido al Cristo del Amparo en un símbolo de la Semana Santa de Toro. Un año más, en la noche del Lunes Santo, la imagen del crucificado recorrió las calles adyacentes a la iglesia de La Trinidad para que los toresanos pudieran renovar su devoción e implorar su protección. La Real Cofradía del Santísimo Cristo del Amparo organizó una procesión que, por tradición, está muy enraizada en el barrio de la Trinidad, ya que muchos de los cofrades residen en la zona y han heredado de sus padres o abuelos el sentimiento de pertenencia a la hermandad y la veneración a su imagen titular.

El coro parroquial de La Trinidad fue el encargado de entonar en el interior de la iglesia el cántico penitencial del miserere previo al inicio del desfile procesional, uno de los más austeros y conmovedores de la Pasión toresana. De forma ordenada, los hermanos de la cofradía se dispusieron en la plaza de La Trinidad para compartir con los toresanos uno de los momentos más emotivos del desfile: la salida de la iglesia del Cristo del Amparo portada por los cargadores. La presencia de la impresionante talla empequeñeció la plaza de la Trinidad en la que los cofrades juraron silencio y de la que partió el desfile en el que, ataviados con capa castellana, iluminaron el paso del Cristo del Amparo con la luz irradiada por los pequeños faroles de forja que portaron durante el recorrido.

La procesión discurrió bajo un estremecedor silencio, quebrado solamente por el sonido de la matraca, el bombardino y el tambor, por la calle Capuchinos en la que, a la altura de la portada del palacio de las Leyes, "La Mayor" interpretó el himno "En la cruz del señor". El desfile prosiguió por la Ronda de Capuchinos en la que los cargadores giraron levemente al crucificado en dirección al camino del cementerio para recordar a los hermanos difuntos.

Tras este sencillo homenaje, la procesión continuó por la calle San Antón hasta la plaza de Arbas en la que el toresano, José Manuel Chillón, emocionó a los presentes durante la lectura del tradicional "manifiesto", en el que plasmó una meditada reflexión sobre el Cristo del Amparo, único crucificado muerto al que en la ciudad de Toro se profesa devoción.

En este matiz, Chillón fundamentó su reflexión sobre "qué puede decir un hombre que se creía salvador si hoy está muerto". Con una entonación perfecta, Chillón dirigió su estremecedor mensaje al Cristo del Amparo al que formuló varias preguntas sobre su cruel muerte y su final. "No pudo ser tu redención de otra manera, quién colmará de plenitud hoy nuestra espera o no sería más creíble un final de triunfo como un Dios que el fracaso estrepitoso en el calvario", fueron algunos de los interrogantes que formuló Chillón durante la lectura del "manifiesto" en el que también reflejó la inquietud por conocer "dónde estás señor, clama la tierra" y le pidió que se hiciera "presente" porque "no nos puedes dejar a la deriva". Desde el año 1991 la cofradía procesiona en la noche del Lunes Santo en Toro y, según un estudio sobre sus orígenes realizado por su presidente, José Espinosa, la imagen del siglo XVI del Cristo del Amparo, podría ser obra del escultor Juan de Juni.

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