14 de abril de 2019
14.04.2019

El Injuriado desciende de su altar

Los hermanos de paso de la imagen titular del Silencio maniobran para colocarla en la mesa en la que procesiona el Miércoles Santo

13.04.2019 | 22:28
Rubén Bartolomé
Preparativos para descolgar al Cristo de las Injurias con absoluta seguridad

Hay un momento en que parece que el Cristo de las Injurias "vuela" libremente por la nave de la Catedral, apenas sujeto por las sogas con las que se ayudan los cargadores. Es en la jornada del sábado previa a la de la procesión del Miércoles Santo, el día elegido todos los años para bajar al Cristo de las Injurias de su morada habitual en la capilla de la Catedral para pasar a ocupar su lugar en la mesa procesional, donde saldrá en la tarde del Miércoles Santo arropado por centenares de caperuces rojos y reverenciado por una ciudad en completo silencio.

La bajada de su altar del Cristo de las Injurias constituye una delicada y llamativa operación en la que hay que mover una imagen de considerables dimensiones con todo el mimo que merece una obra de arte de estas características, de lo mejor que tiene la Semana Santa zamorana.

Bien sujeto con las sogas que se apoyan en una polea situado en lo alto de la techumbre del primer templo zamorano, el Cristo se descuelga de la pared y se baja al nivel del suelo. Ahí es recogido, con fuerza y mimo a la vez, por los cargadores, que lo sacan de la capilla con una maniobra de giro para evitar roces en la cruz y lo vuelven a levantar hasta que el madero encaja perfectamente en la apertura habitada en la mesa. Sólo queda asegurar la imagen para que luzca con todo su esplendor en la procesión del Silencio, el Miércoles y en la del Santo Entierro, el Viernes.

En sus breves palabras el presidente de la Hermandad del Cristo de las Injurias, Rufo Martínez de Paz, dedicó el acto que ayer se llevó a cabo "por lo que se fueron y vendrán", especialmente al fallecido Francisco Galán Bisquert, "un hombre bueno en toda la extensión de la palabra".

Poco antes se había procedido a una operación similar con el Cristo de las Angustias, que este año cumple 25 desde que en 1994 se incorporó a la procesión del Viernes por la noche. Se le conoce como Santo Cristo de la Cruz de Carne porque se venera en un altar del presbiterio de la Catedral, en cuyo sagrario se conservó durante muchos años esta reliquia.

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