El misterioso autor desconocido
José Andrés Casquero reabre el debate sobre la autoría del Cristo de las Injurias, atribuido a Arnao Palla

El Cristo de las Injurias, durante una procesión. / Foto L. O. Z.
G. B.
La autoría del Cristo de las Injurias es un misterio que historiadores y expertos han intentado resolver durante décadas sin alcanzar certezas definitivas. La falta de documentos de la época en la que esta imagen -y otras tantas otras en las que, sus autores, decidieron no estampar su firma-, siempre han propiciado las comparaciones y atribuciones más o menos respaldadas por datos históricos.
En el caso del Cristo de las Injurias de la Catedral de Zamora, una de las piezas más queridas y valoradas de nuestra Semana Santa, el debate sobre la autoría de la imagen pareció quedar zanjado en el año 2002 cuando José Ángel Rivera de las Heras, delegado diocesano para el Patrimonio y la Cultura, dio las razones que, a su juicio, existían para atribuírselo al escultor renacentista Arnao Palla. Sin embargo, el historiador José Andrés Casquero, del Archivo Histórico de Zamora, reabre ahora el debate porque, a su juicio, "aún hay dudas razonables sobre una autoría cuanto menos controvertida y un autor con una trayectoria artística sigue siendo, en gran medida, una figura desconocida", como razona en su artículo "Una imagen en busca de autor", publicado este año en la revista editada por la cofradía del Silencio.

El misterioso autor desconocido
Arnao Palla, el autor a quien Rivera de las Heras atribuía la talla de las Injurias, fue el responsable de esculpir el retablo de la iglesia parroquial de Venialbo y de quien hay datos históricos que permiten seguir su trayectoria y sus pasos por distintas localidades castellanas, entre ellas, Toro. En Aguilar de Campos contrata su primera obra documentada en 1531, un retablo para la capilla de San Pedro de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción en la localidad vallisoletana de Villacarralón que, según el historiador Cuesta Salado, guarda relación con el de la iglesia de Venialbo. En 1936 recibe un encargo del cardenal Pardo Tavera para hacer un retablo en el convento de San Ildefonso de Toro, que le obligará a trasladarse a esta localidad, donde contraerá matrimonio y tendrá un hijo.
Poco después, esculpe el retablo de Venialbo, por lo que su presencia en Zamora está documentada. Sin embargo, historiadores de la talla del profesor Parrado del Olmo valoran el trabajo de Arnao Palla como el de "un escultor dotado del sentido del movimiento y eficaz en su descriptivismo, pero que no alcanza la calidad formal de otros escultores como Bernal", que también trabajaron en esta zona en el Renacimiento. No en vano, también se le han atribuido -aunque tampoco de forma unánime- el Santo Cristo de la Catedral de Zamora y un crucificado conservado en la colección del Museo Colegio San Gregorio de Valladolid.

El misterioso autor desconocido
Sin embargo, Casquero plantea una nueva duda basada en las diferencias estéticas entre todas estas piezas y el Cristo de las Injurias. Para el historiador, una de las piezas que más se podría asemejar a la imagen zamorana es el crucificado de la Capilla de Velarde de la catedral de Oviedo, que "a simple vista presenta un extraordinario parecido formal con el crucificado zamorano", con el que comparte muchos rasgos anatómicos, aunque "su policromía, pese a estar cuidada, no llega al virtuosismo del crucificado zamorano", según el historiador. La imagen del templo ovetense fue atribuida a diferentes autores como Alonso Berruguete o, relacionándolo con el de las Injurias, al círculo de Becerra.
"No disponemos aún de una datación y autoría contrastadas de la imagen del Cristo de las Injurias, que se ha "resuelto" sin un solo papel que aporte datos o indicios de cuándo o quién lo hizo, ya que la documentación que podría haber arrojado alguna luz observa significativas lagunas para la primera mitad del quinientos", sostiene Casquero. Por eso, para el historiador, la atribución que hace Rivera de las Heras es "una más entre las varias propuestas que ya desde antiguo se suceden". "Rivera de las Heras fundamenta su atribución en el análisis comparado del tablero de Llanto sobre Cristo muerto del retablo de Venialbo, pero si enfrentamos ambas obras, hay que hacer un esfuerzo extraordinario para ver afinidades tan concluyentes", apunta Casquero. "En mi ignorancia, Arnao Palla es un escultor menor por su poca obra documentada y por su relevancia artística. Ignoramos con quién se formó, pero es evidente que su arte no iguala al de Bernal ni menos aún al ignorado artista que talló el Cristo de las Injurias de Zamora", concluye el historiador.
Las vías de trabajo de investigación y documentación siguen abiertas para dar solución al misterio de quién talló al crucificado que acogerá esta tarde el silencio de una ciudad que calla en su presencia.
- Agricultores de este pueblo de Zamora exigen medidas ante al aumento de la población de ciervos: 'Es una plaga
- Una nueva red social creada en este pueblo de Zamora revolucionará la 'conexión' del medio rural
- Villaralbo baila por sevillanas como capital flamenca de Zamora
- GALERÍA | Villaralbo baila por Sevillanas
- Industria pisa el acelerador y desbloquea en cinco días nueve proyectos energéticos de Zamora
- Los trabajadores de Losán suman ya más de cuatro meses sin cobrar
- La Bóveda de Toro homenajeará este domingo a Félix Hernández Lorenzo
- El antiguo Banco de España de la plaza de Cristo Rey de Zamora cobra vida de nuevo