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Cultura

La localidad sanabresa de Ferreros se reúne en torno a la lana

La creación de un tapiz comunitario une a los vecinos del municipio

Algunas de las participantes del taller

Algunas de las participantes del taller / Irene López Alonso

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Ferreros de Sanabria

Ferreros acogió el taller de cardado de lana que reunió a cerca de 30 personas, principalmente mujeres, pero también hombres y jóvenes, con un objetivo común: contribuir a la creación de un tapiz comunitario dedicado a representar a la mujer rural sanabresa y, al mismo tiempo, recuperar una parte de las tradiciones y de la memoria de los pueblos de la comarca.

La organización estimaba que las participantes serían unas quince mujeres y se fue sorprendiendo, gratamente, a media que llegaba la gente. Vecinos de Triunfé, San Juan y Trefacio quisieron también contribuir al cardado.

La actividad fue impulsada por la Asociación de Labores Solidarias La Iaia, en colaboración con la Asociación Cultural y de Vecinos San Clemente, y se enmarca en el proyecto que trabaja en la elaboración de un gran tapiz comunitario sobre la mujer rural sanabresa

Rosa Gallego Gallego, vinculada familiarmente a Ferreros —“mi madre es de Ferreros”—, explicó que el taller pretendía ir mucho más allá de aprender o recuperar una técnica tradicional. “Lo que vamos a hacer esta tarde es cardar lana para contribuir a la creación de un tapiz comunitario que promueve la Asociación de Labores Solidarias La Iaia”, señaló.

El proyecto contempla todo el proceso tradicional de transformación de la lana, desde el lavado y el cardado hasta el hilado y su posterior incorporación al tapiz. La obra estará formada por diferentes piezas elaboradas mediante técnicas diversas, entre ellas lana fieltrada y lana tejida. Mujeres de distintos puntos de Sanabria están participando en la elaboración de las piezas, aportando cada una sus conocimientos y su propia forma de trabajar la lana.

El material con el que se contaba había sido traído de Santa Colomba en su mayoría: lana merina blanca y lana rucia. Pero, también aportaron lana de las últimas ovejas de Ferreros, un material que han guardado con especial cariño durante cuarenta años y que era de ovejas castellanas.

Cestos con lana blanca y rucia

Cestos con lana blanca y rucia / Irene López Alonso

Entre las participantes se encontraban Manuela, Pepa y Reme, que explicaron las razones que las llevaron a sumarse al proyecto. Para ellas, participar supone ayudar a que el tapiz salga adelante, pero también compartir tiempo juntas y “recordar tiempos antiguos”.

La actividad fue recibida con entusiasmo. “A mí me gusta, me parece fenomenal”, resumía una de las participantes. Pero detrás de la satisfacción por recuperar una labor tradicional existe también una reivindicación: que el tapiz sirva para dar visibilidad a las mujeres de la comarca y que represente la realidad de la mujer rural.

El cardado sirvió también como punto de partida para recuperar recuerdos y conversar sobre cómo era la vida en los pueblos cuando estas labores formaban parte de la actividad cotidiana. La intención era que las manos ocupadas en trabajar la lana sirvieran también para poner en común experiencias y recuerdos de otras épocas.

“Una de las cosas que tenemos que hacer es traer actividad para que pasen cosas en los pueblos”, explicó Gallego. A su juicio, iniciativas como esta permiten que los vecinos vuelvan a sentarse juntos alrededor de una mesa, generando oportunidades para conversar, encontrarse y favorecer el intercambio entre generaciones.

En ese sentido, destacó el trabajo de la Asociación La Iaia y el proyecto de recuperación de tradiciones que se está desarrollando alrededor del tapiz. “Me parece muy interesante y es contribuir a eso”, afirmó, en referencia a la necesidad de mantener vivos los pueblos mediante actividades que conecten a sus habitantes con su patrimonio y sus recuerdos.

El proyecto del tapiz colectivo pretende así convertir una labor artesanal en una herramienta de memoria colectiva. Cada pieza elaborada por las participantes se integrará en una obra común que reunirá diferentes técnicas, historias y experiencias. La lana, transformada con las manos de varias generaciones, se convierte de esta manera en un hilo conductor entre el pasado y el presente.

Cardando lana rucia

Cardando lana rucia / Irene López Alonso

La respuesta al taller superó las expectativas de sus organizadores. Cerca de 30 personas se acercaron a Ferreros para participar o conocer la iniciativa, una cifra especialmente significativa para una actividad planteada en un entorno rural. La presencia de mujeres fue mayoritaria, aunque también participaron hombres y jóvenes, reforzando precisamente ese carácter intergeneracional que sus promotores quieren impulsar.

El encuentro dejó así una doble aportación: por un lado, nuevas piezas y materiales para el tapiz comunitario de la mujer rural sanabresa; por otro, un espacio de encuentro para recuperar conocimientos que corren el riesgo de desaparecer. Entre lana, recuerdos y conversación, Ferreros volvió a reunir a sus vecinos alrededor de una tradición que ahora busca convertirse en una obra colectiva.

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