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Arte popular

Feria en El Puente de Sanabria: treinta años dando valor a lo artesano

Concluye la XXX edición de la feria de artesanía de El Puente de Sanabria

Maria Luisa realizando cestería

Maria Luisa realizando cestería / Irene López Alonso

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El Puente de Sanabria

La artesanía ha vuelto a ocupar un lugar protagonista en las calles de El Puente de Sanabria con la celebración de la trigésima edición de la feria de artesanía, una cita ya consolidada que reúne cada año a creadores llegados de distintos puntos. Una apuesta por acercar al público el trabajo hecho a mano. Este año se trataba de un evento especial, no solo por cumplir treinta años, sino porque en el 2025 no se pudo realizar debido a los incendios.

La valoración de los artesanos es positiva, todos coinciden en que Sanabria es una ubicación única para la feria, y que reunirse con otros artesanos que trabajan de manera real sus productos es una experiencia muy gratificante.

En esta edición, la feria repite la ubicación de 2024, debajo de las casetas de la plaza del mercado, un cambio que ya en su momento generó diversas opiniones entre los artesanos. Aunque la estrella indiscutible de la feria han sido los talleres, siendo uno de los grandes atractivos de la programación. Para algunos participantes, el nuevo espacio ofrece ventajas evidentes. La principal es la estructura de madera que cubre parte de los puestos y que aporta una mayor protección frente a la lluvia u otros fenómenos meteorológicos que pueden darse durante el evento. “Nos da muchísima más seguridad por si llueve o lo que sea”, explica una de las artesanas más veteranas, con más de veinte años de participación en la feria.

Sin embargo, otros artesanos, la mayoría, echan de menos la disposición anterior. En aquel emplazamiento, los puestos formaban una especie de círculo que obligaba al visitante a realizar un recorrido y generaba, según algunos participantes, una sensación más acogedora. “Se hacía como una isla, estábamos más unidos, más familiar”, explica Rosana, artesana de cuero que lleva más de dos décadas participando.

Artesanos de la madera en la XXX feria de artesanía de El Puente

Artesanos de la madera en la XXX feria de artesanía de El Puente / Irene López Alonso

Entre quienes prefieren claramente el antiguo emplazamiento está la Alfarería Victoriano Bermejo, que lleva cinco o seis años acudiendo a la feria. Señalan que la distribución rompe la sensación de conjunto que tenía el espacio anterior: “Estábamos más o menos en círculo y aquí al final está como cortada la feria». También José Fernández, artesano de la madera, con varios años de participación, se inclina por la anterior ubicación.

También hay participantes para quienes la cuestión del emplazamiento resulta secundaria. Es el caso de Jabones El Zorro D´Avi, una empresa vinculada a Puebla de Sanabria que lleva 26 años dedicada a la elaboración artesanal. “Nos da absolutamente igual. Es un sitio pequeñito”, explican. Para ellos, más importante que la ubicación es el carácter de la feria, que califican como una cita bien montada y con “artesanos de verdad”. Inciden especialmente en el trabajo hecho a mano por todos sus compañeros ya que su empresa, producción y filosofía busca mantener los procedimientos artesanales y reducir al mínimo el impacto ambiental.

A pesar de estas pequeñas discordancias por la ubicación la sensación de la feria es positiva en los artesanos. Aunque la percepción de afluencia no es unánime, la mayoría de participantes aseguran estar satisfechos con las ventas. Algunos de los veteranos recuerdan ferias mucho mejores, con más afluencia de gente, pero señalan que al haber ampliado el espacio es más complicado contabilizar la gente que ha asistido. También comentan que ha existido diferencias entre la mañana, con mucha menos asistencia, y la tarde cuando la acumulación de público ha sido mucho más evidente.

La propia organización mantiene también una visión positiva de la asistencia y pone especialmente el acento en el éxito de los talleres. Las actividades prácticas, dirigidas tanto a niños como a adultos, han registrado una elevada participación y, en algunos casos, se ha tenido que dejar a personas fuera por falta de plazas

Ese éxito permite comprobar cómo la feria no se limita a la exposición y venta de productos. Los talleres se han convertido en una vía para que los visitantes conozcan de primera mano los procesos artesanales y puedan experimentar con técnicas que normalmente ven únicamente desde fuera del puesto.

Materiales para el taller de cestería

Materiales para el taller de cestería / Irene López Alonso

Todos los talleres han estado llenos, y los artesanos que los han impartido han quedado muy contentos con el desarrollo. La Alfarería Victoriano Bermejo explica que en el taller los participantes se podían llevar una pieza hecha por ellos, y que además el proceso es muy parecido a como trabajan en su taller pues “el torno es eléctrico, pero las piezas se modelan y decoran a mano, se realizan piezas únicas”.

La feria también ha servido para incorporar nuevas propuestas. Luzerna, artesana de velas orgánicas, participa por primera vez y su experiencia está siendo positiva. “Estoy muy contenta. El producto ha tenido muchísima aceptación” señalan alegres. Además, realizó un taller, dirigido tanto a niños como adultos, donde realizaron trabajos con cera. La artesana ha destacado especialmente la dedicación de los participantes en su actividad, y la satisfacción con la que terminaron el taller.

El macramé es otra de las disciplinas que se ha impartido a través de un taller. Carolina García señala que “les gusta enseñar siempre unas nociones básicas para enganchar a la gente en el arte de los nudos”. En sus talleres propone que los participantes no solo terminen una pieza, sino que aprendan herramientas básicas para continuar trabajando por su cuenta después.

También los talleres de ganchillo ofrecidos por Jano, artesano gallego, han seguido una dinámica similar. La dificultad de esta técnica hace complicado completar una pieza compleja en apenas una hora, especialmente cuando los participantes son niños. Por eso, los organizadores preparan previamente parte del trabajo y dejan que los pequeños realicen determinadas fases para después montar la pieza final. En esta edición, el resultado fue una pequeña cartera.

Puesto de Jano, artesano de ganchillo

Puesto de Jano, artesano de ganchillo / Irene López Alonso

Todos los artesanos coinciden en que tanto niños como mayores disfrutan de las actividades y valoran el poder acercarse a una disciplina artesanal de una manera práctica. Aunque la preparación de estos talleres muchas veces suponga un reto todos los participantes coinciden en que merece la pena. María Luisa, artesana de cestería, lleva impartiendo su taller años y sigue encantada de poder ofrecerlo a los interesados.

Con tres décadas de trayectoria, la feria ha conseguido convertirse en una cita familiar y consolidada. Todos coinciden en que la feria funciona como escaparate de una artesanía auténtica, basada en el trabajo manual, el tiempo y el conocimiento de los oficios.

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