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Raigambre

El resurgir del alistano y del sanabrés

Vídeos en redes sociales, artículos, conferencias, libros y concursos literarios ponen en valor las variantes de la lengua leonesa habladas en Zamora por nuestros abuelos.

A la izquierda, cartel anunciador de la presentación de «El príncipe piquirrín» en diversas localidades alistanas. A la derecha, el libro «101 debuxos en senabrés». Autor foto: Daniel Boyano.

A la izquierda, cartel anunciador de la presentación de «El príncipe piquirrín» en diversas localidades alistanas. A la derecha, el libro «101 debuxos en senabrés». Autor foto: Daniel Boyano.

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Cristina Manías Fraile

Siempre hemos sabido que en Zamora hablábamos de una forma diferente. Somos conscientes y presumimos de ello, como en los famosos vídeos de tiktok en los que se dice con orgullo que un zamorano no cotillea, sino que cucea, que no cierra la puerta, sino que la tranca, que no se hace daño, sino que se manca, que nosotros no tenemos mentón, sino mamola y que nos encanta encetar un jamón.

Pero, ¿de dónde vienen todas estas palabras? De la lengua que se hablaba en Zamora en tiempos pasados, durante varios siglos: el leonés, una lengua romance que evolucionó del latín, en paralelo a otras lenguas peninsulares como el castellano, el gallego, el catalán, el aragonés o el portugués.

Con el transcurso de los siglos ha ido desapareciendo, desplazado por el avance del castellano. El leonés sufrió una pérdida de prestigio, que llevó a que se usara únicamente de forma oral y que quedara relegado a zonas rurales. Es precisamente en determinadas comarcas zamoranas, como Aliste y Sanabria, donde más tiempo se ha mantenido la lengua leonesa y donde todavía se siguen conservando numerosas palabras y expresiones.

Las variantes del leonés habladas en estas comarcas han sufrido un gran retroceso durante el siglo XX hasta casi desaparecer, pero en los años 80 del siglo pasado se comenzó a realizar un gran esfuerzo por parte de muchos particulares que recopilaron diccionarios de cómo se hablaba en sus pueblos, a veces sin ser conscientes de la gran labor de conservación del patrimonio cultural que estaban llevando a cabo.

Además, la asociación cultural Furmientu lleva 24 años realizando un gran esfuerzo por proteger el patrimonio lingüístico zamorano con el objetivo de dignificar y divulgar las lenguas habladas por nuestros ancestros y nuestra herencia cultural a través de charlas, conferencias y exposiciones, así como un gran número de artículos publicados en La Opinión de Zamora.

También se han publicado recientemente las traducciones al sanabrés y al alistano del libro "El principito" de Antoine de Saint-Exupéry, con la editorial Libros desde Tuma, con una gran acogida por parte del público. "El principicu" sanabrés ha sido traducido por Daniel Boyano Sotillo, conocido por su labor en la asociación Cryosanabria, y por Xuán Xosé Lajo, autor de una tesis doctoral sobre el sanabrés y de varios artículos sobre esta lengua. Daniel, además, acaba de publicar un nuevo libro en esta variante de la lengua leonesa: "101 debuxos en senabrés". Ambos libros van a ser presentados el 30 de julio en la Casa del Toro en Galende.

Yo soy cotraductora de "El príncipe piquirrín", el principito alistano, junto con Javier Blanco González, conocido por su página Riofrío de Aliste en Facebook, donde también publica textos en alistano, y por artículos sobre tradiciones publicados en La Opinión de Zamora.

Traducir el principito al alistano fue un difícil reto y, a la vez, un hermoso proyecto con el que pudimos reconectar con el habla de nuestros ancestros y ponerla en valor. Porque nuestros antepasados muchas veces tuvieron que pasar vergüenza cuando venía gente de fuera que les decía que hablaban mal, sin entender que ellos realmente estaban hablando en otra lengua, y que incluso en muchos casos eran bilingües y se manejaban también correctamente en castellano.

En el mes de agosto vamos a presentar el libro en varios pueblos alistanos: el día 6 en Alcañices, el 7 en Sejas, el 8 en Nuez y el 16 en Riofrío. Además, se va a presentar el día 21 en la Feria del Libro de Truchas, en La Cabrera (León).

Por otro lado, las asociaciones culturales La Buenajera y Amanecer de Aliste, ambas de Riofrío de Aliste, llevan varios años editando libros de costumbres de la comarca donde siempre suelen incluir textos en alistano.

También hay otras iniciativas más recientes que están ayudando a que recordemos la lengua hablada por nuestros abuelos: los concursos literarios.

En la web de la asociación Cryosanabria se anuncian las bases de "Senabrés, a nuesa lengua", para relatos escritos en sanabrés, tanto cuentos como vivencias, con una longitud de hasta 10.000 caracteres, y se ha ampliado el plazo de presentación hasta el 31 de diciembre de 2026. Con los relatos presentados se publicará un libro.

Recientemente, en las redes sociales de la Asociación Cultural El Pozón se ha anunciado el II Concurso de Microrrelatos de Sejas de Aliste, que apuesta por segundo año por animar a los zamoranos a participar con relatos escritos tanto en castellano como en alistano, con premios específicos para cada lengua y categorías tanto infantil como de adultos. Los microrrelatos tienen que tener como máximo 250 palabras y deben incluir el conjunto de palabras "La Ribera" en el texto. El plazo termina el 6 de agosto. Se pueden consultar las bases en las redes sociales o solicitar más información en el e-mail concursosejas@gmail.com.

Los que nos precedieron estarían muy orgullosos de saber que en Zamora se realizan esfuerzos por conservar la esencia de la lengua que hablaron nuestros antepasados y que ya no nos da vergüenza decir cuzo, entumbiar o mancarse, y que, además, estas expresiones y términos se han convertido en una seña de identidad y de marca zamorana.

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