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La Carballeda

El ciervo Tomás se fuga del Casal y vuelve a la sombra de Linarejos: "En el pueblo cabemos todos"

El animal vuelve a sestear entre la vecindad, sorprendida porque ha cruzado unos 50 kilómetros por la Sierra de la Culebra

Una matrimonio madrileño acude a este pueblo de Zamora para visitar a un ciervo que es uno más de la localidad

Araceli Saavedra

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Linarejos

Los vecinos de Linarejos recibieron con los brazos abiertos a Tomás, “Tomasín”, el ciervo que desde hace dos años vive en el vecindario. El ejemplar fue extraído el jueves del casco urbano en medio de una gran operación que movilizó un amplio contingente de Seprona, Guardia Civil, Guardería Medioambiental y veterinarios del Centro del Lobo. Tras su captura fue llevado a la finca del Casal. Y desde este lunes el animal vuelve a sestear entre la vecindad, sorprendida porque el animal ha cruzado unos 50 kilómetros por la Sierra de la Culebra a lo que es su “refugio”.

Una pareja madrileña observa al animal a distancia reconociendo que “es bonito”, tumbado a la sombra de una pared. Se han enterado por medio del personal del alojamiento de la presencia de este animal, majestuoso por otro lado. Mientras es el centro de atención de las miradas, Tomás rumia y cierra los ojos como si sesteara unos segundos. Un vecino ya le dio el almuerzo un rato antes “un calabacín”.

El ciervo Tomás en Linarejos

El ciervo Tomás en Linarejos / Araceli Saavedra

La opinión generalizada del pueblo está a favor de que el ciervo se quede en Linarejos, aunque hay matices. “En el pueblo cabemos todos, lo que hay que hacer pedagogía y socialización con las personas que vienen a verlo” señala una de las vecinas puerta con puerta con Tomás. Reconoce que ella mantiene las distancias porque “aunque es sociable, tiene instinto salvaje”. En una época como ésta, de calor, el animal mueve bruscamente la cabeza para espantarlas. Algo que es un riesgo.

Otra vecina defiende con vehemencia al animal y el problema “son las personas”, dice Rosi. Encantada con tener de vuelta al animal “antes era un problema porque entraban en los huertos, pero ahora todo está vallado. A mí me come las hojas de la parra ¿y qué? Como si se la come toda que ninguno vivimos ya de esto, de los huertos”.

Otra de las personas que convive cerca del animal pide que “lo que tienes que escribir es que si no quieren que los ciervos entren en el pueblo que pongan una valla a la Sierra de la Culebra”. Pero el ciervo también es bien aceptado por esta mujer.

El ciervo Tomás en Linarejos

El ciervo Tomás en Linarejos / Araceli Saavedra

“El ciervo no es el peligro, es la gente. El ciervo no hace nada, son los que van a tocarle las pelotas. No se mete con nadie, a nadie le ha faltado al respeto ni nada, nunca. Ahí está echando la siesta ¿Qué delito comete, venir al pueblo y estar por ahí?. Si no está éste, viene otro” afirman en el bar del pueblo. “¿Y las ciervas qué pasa? ¿No hacen daño? Lo que pasa es que no tienen cuernos” añade uno de los usuarios del bar. Hay más ciervos por la zona “pero este es el territorio de Tomás”.

Casi llega a los dos años, en agosto, cumple su fecha de empadronamiento en el casco urbano. Achacan que se refugia en las calles del pueblo porque “desde hace seis años hay mucho lobo en el pueblo”.

Consuelo afirma con rotundidad que “el ciervo no molesta a nadie. Este animalito lo único que hace es vivir tranquilo en un pueblo que le quiere, hasta donde yo sé no ha hecho nada. No ha atacado a nadie. La gente lo ve y se queda mirándolo tranquilamente y se hace fotos, y todo lo que tú quieras y el ciervo no hace ningún mal gesto. Y el animal no es agresivo ni nada”. “Hay que dejarlo tranquilo que no le moleste nadie. Pobrecillo ¿qué delito ha cometido él?” defiende, que además está muy molesta porque hay salido la noticia aunque las redes sociales son las que han agitado el asunto desde hace dos años a base de selfis y fotos.

El ciervo Tomás en Linarejos

El ciervo Tomás en Linarejos / Araceli Saavedra

Es conocida la territorialidad y agresividad de los ciervos machos en la época de berrea, pero en ese periodo de celo “no está en el pueblo”, durante varios meses no aparece por la zona pendiente de las ciervas. En el pueblo también había una cierva y su cría hasta hace poco, pero de un tiempo a esta parte no han vuelto a aparecer.

Otros vecinos ven que “esto es un problema muy gordo”. Analizan tres aspectos, por un lado se trata de un animal salvaje con instinto, en medio de un pueblo que se ha convertido en una atracción para vecinos de la comarca y turistas. El segundo aspecto es una excesiva confianza al acercarse al animal, sobre todo con niños, un animal que pesa unos 140 kilos. El tercer aspecto es qué hacer con el animal, dejarlo donde está ya es un riesgo, pero es peor que le hagan los mismo que a “Carlitos” su predecesor, que fue abatido salvajemente.

Tomás se adormece tranquilamente mientras rumia a la puerta de su jardín ajeno a los turistas pero pendiente de los vecinos, de los que hasta reconoce la voz y está expectante. Y el pueblo está pendiente de los turistas de la fauna y de una nueva operación de extracción de Tomasín.

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