Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El movimiento trashumante pervive en Sanabria con una yeguada de un centenar de cabezas: "Somos desbrozadoras de cuatro patas en tiempo de incendios"

Ganaderos, pastores y voluntarios completan el primer tramo entre Asturianos y El Puente de Sanabria

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Una yeguada con un centenar de animales iniciaba el recorrido por el Cordel Sanabrés, desde Asturianos a Puente Porto, manteniendo el movimiento trashumante interior, de los valles bajos a la Sierra Segundera. Con amplio refuerzo de ganaderos, pastores y voluntarios, mujeres incluidos, completaban el primer tramo a lo largo de la mañana entre Asturianos y El Puente de Sanabria.

La manada equina atravesó la carretera N-525 por el paso de ganado hasta Remesal, para cruzar el pueblo al paso de los jinetes que marcan el ritmo del galope. En la pradera de Otero de Sanabria hacen una breve parada donde las yeguas buscan la hierba y la sombra de los robles.

El corro habla de caballos, de mastines, de la situación de los pastos. La ganadería es a tiempo completo “si no me gustara ya no estaría” comenta una de las mujeres que en ocasiones va a caballo y en ocasiones conduce uno de los vehículos de apoyo. La sequía azota los pastos en la zona baja de la comarca, pero también se está secando el pasto de la sierra por el viento e incluso por la acción de la propia ceniza, como comentan los más veteranos ganaderos.

“Nos tienen asfixiados” comenta uno de los jinetes, para referirse a la actividad, sobre todo por el cúmulo de burocracia y normativa para ampliar las zonas de desbroce. “Un ganadero sabe que no se va a meter en un lodazal –turbera- con un tractor porque se va a quedar atascado. Tampoco se le ocurre quitar robles”.

Hay necesidad de ampliar áreas desbrozadas en parcelas propias y comunales colindantes por protección para el lobo “tenemos recogidas las yeguas y los potros en esas fincas que hemos desbrozado, pero hay veces que las tienes que mover”, bien porque se encharca el terreno o porque el número de hembras y crías es alto y hay que incrementar el espacio para el manejo.

Defienden la labor de prevención de incendios de ganados, vacadas y yeguadas “cumplimos una función” de mantener las zonas de pasto y frenar la proliferación del matorral, una siega a diente en el argot ganadero. Unas desbrozadoras de cuatro patas. Esa función se ve comprometida por los propios incendios “si se queman las hectáreas que tienes son hectáreas que ya no entran en la PAC, es dinero que no cobras”.

Tras el descanso en la pradera de Otero de Sanabria llega el siguiente tramo entre camino y carretera hasta Triufé. La yeguada atraviesa el casco urbano en medio de la expectación de un puñado de vecinos.

La siguiente parada es el alto de Sampil para almorzar y sestear para que yeguas, caballos y potros crucen frescos El Puente de Sanabria para completar el camino a Quintana de Sanabria donde pernoctarán.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents