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Un verano sin igual en Sanabria

Más de 150 niños de toda la provincia participan en el primer turno del Campamento Diocesano a los pies del Lago

El "Proyecto Éxodo" cierra esta edición marcada por la participación, el buen ambiente y una gran cantidad de actividades educativas en la naturaleza.

Participantes del Campamento Diocesano antes de inicar una ruta

Participantes del Campamento Diocesano antes de inicar una ruta / Cedida

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Más de 150 niños y adolescentes pertenecientes a la Diócesis de Zamora han participado en una nueva edición del Campamento Diocesano en el entorno del Lago de Sanabria. Bajo el hilo del Proyecto Éxodo, esta edición ha estado marcada por una propuesta educativa y pastoral que ha mezclado deporte, creatividad, convivencia y crecimiento personal a través de la exploración espacial.

A lo largo de estos ocho días, los participantes, estuvieron acompañados de monitores y voluntarios, han disfrutado de una inmensa programación compuesta por actividades religiosas, dinámicas de grupos, talleres, marchas, pruebas de ingenio, juegos y actividades acuáticas, aprovechando además que las condiciones climáticas han ayudado a disfrutar de este entorno.

La historia del Proyecto Éxodo se centró en convertir a los niños en los protagonistas y, por lo tanto, en los especialistas de una agencia encargada de la colonización de un nuevo planeta. Por eso, a través de esta narrativa se han desarrollado las distintas actividades, con el objetivo de fomentar el trabajo en equipo, la solidaridad, el esfuerzo, la responsabilidad, el cuidado y el servicio a los demás.

Particpantes del campamento disfrutando de uno de los partidos de la selección

Particpantes del campamento disfrutando de uno de los partidos de la selección / Cedida

Algunos de los momentos más destacados de esta semana fueron la marcha a Corneira o la Vuelta al Lago de los mayores, las distintas competiciones, las gincanas temáticas, los baños en el lago, las actividades estratégicas y nocturnas o los retos cooperativos, pero sin olvidar los distintos talleres, los bailes y los espacios de convivencia que han ayudado al nacimiento de nuevas amistades. Además, también hemos de dar especial importancia al carácter espiritual del campamento, pues cada jornada ha comenzado con momentos de oración y reflexión, ocupando la eucaristía un papel fundamental en la programación.

Además, debido a la celebración del Mundial de Fútbol, los niños, monitores y voluntarios disfrutaron de los encuentros de nuestra selección frente a Bélgica y Portugal, momentos de gran emoción que sirvieron para compartir el entusiasmo de ambas victorias y el paso a semifinales. Cabe destacar también que la última jornada sirvió para poner el cierre a este proyecto teniendo lugar "La Gala del Éxodo", celebración, que puso el broche de oro a esta aventura antes del regreso a casa de sus participantes.

Participantes y monitores durante una activdad

Participantes y monitores durante una activdad / Cedida

Por todo esto, el Campamento Diocesano se ha vuelto a consolidar como una de las propuestas de mayor participación en toda la Diócesis de Zamora. Más allá de todas sus actividades, esta experiencia ha permitido que más de 150 niños hayan podido compartir ocho días de convivencia en un ambiente de alegría, amistad y crecimiento personal, que han hecho que esta edición haya estado especialmente cuidada. Con el regreso de los participantes, se cierra este Proyecto Éxodo 2026, pero el objetivo no es descubrir que la mayor aventura no es la de conquistar nuevos mundos, sino que es aprender que construir nuevos mundos es mejor desde los valores que nos enseña el Evangelio.

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