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Del sol al agua demasiado caliente: los hábitos que pueden deteriorar tu piel

Algunas acciones cotidianas pueden afectar progresivamente a la salud de la piel, desde la falta de protección solar hasta una limpieza inadecuada

Revisión de la piel

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Hay gestos que forman parte de la rutina diaria y que pueden parecer completamente inofensivos. Sin embargo, según explica Sanitas, algunos de ellos pueden deteriorar progresivamente la salud de la piel.

La exposición al sol sin protección, dormir sin limpiar correctamente el rostro o abusar de productos agresivos son algunos de los hábitos que pueden pasar factura con el tiempo. Pero no son los únicos.

Los hábitos cotidianos que pueden afectar a la piel

No utilizar protección solar diaria expone la piel a daños, mientras que dormir sin limpiar adecuadamente el rostro puede favorecer la obstrucción de los poros.

También pueden influir otros hábitos como tocarse constantemente la cara, fumar, no hidratar correctamente la piel o descuidar una alimentación rica en antioxidantes. Conocer estos factores permite adoptar medidas para prevenir el deterioro cutáneo.

El sol, uno de los principales factores externos

Para Sanitas, la exposición solar sin protección puede provocar quemaduras, dañar el ADN de las células, acelerar la aparición de manchas y favorecer el envejecimiento prematuro.

En pro de minimizar estos efectos, recomienda aplicar protector solar de amplio espectro todos los días, reaplicarlo cada dos horas durante una exposición prolongada y utilizar barreras físicas como sombreros, gafas de sol y ropa adecuada.

Los errores que pueden estar en tu rutina

Exfoliar en exceso puede provocar inflamación y debilitar la capa superficial de la piel. También puede resultar perjudicial utilizar productos inadecuados para cada tipo de piel o no eliminar completamente los restos de maquillaje o protector solar.

Las duchas prolongadas con agua muy caliente pueden alterar la barrera lipídica natural. Sanitas incluye además el descuido de zonas sensibles como el cuello, el escote y las manos entre los errores habituales.

Los cambios que propone Sanitas

Frente a estos hábitos, Sanitas recomienda realizar una limpieza suave y eficaz por la mañana y por la noche, hidratar la piel según sus características y la época del año y mantener una alimentación rica en frutas, verduras y ácidos grasos esenciales.

Dormir entre siete y ocho horas diarias, beber suficiente agua y gestionar el estrés mediante actividades de relajación forman parte también de los hábitos señalados para cuidar la piel.

La revisión dermatológica

Incluso manteniendo una rutina de cuidado, Sanitas destaca la importancia del seguimiento de un dermatólogo. Los controles periódicos permiten detectar alteraciones, prevenir problemas mayores y recibir recomendaciones adaptadas a las características de cada piel.

Cuidar la piel forma parte de los hábitos diarios y evitar las acciones que pueden dañarla, junto con la adopción de rutinas adecuadas, puede tener un impacto en su salud y en el bienestar general.

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