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Duchas de agua fría: qué efectos tienen realmente sobre el organismo

Algunas personas deben evitarlas

Ducha

Ducha / Pexels

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Las duchas de agua fría se han convertido en una rutina para algunas personas que buscan sentirse mejor, relajarse o mejorar la circulación. Sin embargo, sus efectos sobre el organismo están relacionados con las reacciones fisiológicas que provoca el frío y, según la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), la evidencia científica sobre los beneficios específicos de las duchas frías es todavía limitada y poco concluyente.

El frío se utiliza con fines terapéuticos mediante diferentes formas de crioterapia, como baños en hielo o agua fría, aplicación local de hielo, compresas o paquetes de gel. Entre sus efectos se encuentran la disminución local del dolor, una respuesta antiinflamatoria y la vasoconstricción de los vasos sanguíneos superficiales.

Qué efectos puede tener el agua fría

El frío disminuye la velocidad de conducción nerviosa y puede reducir el dolor y el espasmo muscular. También produce vasoconstricción y aumenta el ritmo cardiaco, además de provocar la liberación de neurotransmisores como la adrenalina y la noradrenalina.

En el ámbito de la salud, el frío se ha utilizado para tratar procesos inflamatorios agudos como esguinces, roturas musculares, contusiones y traumatismos. También se han realizado estudios sobre la inmersión en agua fría después del ejercicio intenso, aunque sus resultados no permiten establecer una recomendación debido a la calidad y variedad de las investigaciones.

Las duchas frías en las piernas pueden mejorar los síntomas relacionados con la insuficiencia venosa crónica, como pesadez, hormigueo e hinchazón, especialmente al final del día. La SEMG señala que el agua fría puede aplicarse en sentido ascendente, desde los pies hacia las rodillas. El efecto sobre los síntomas puede durar unas horas, pero no cura la enfermedad.

También pueden producir una sensación subjetiva de bienestar, disminución del estrés, relajación o mejora de la atención, aunque no se ha demostrado una mejora objetiva de la salud.

Cuándo no se recomiendan las duchas frías

En la SEMG indican que determinadas situaciones en las que las terapias con frío no están recomendadas. Entre ellas se encuentran el síndrome de Raynaud, la alergia o hipersensibilidad al frío y la crioglobulinemia.

También se desaconsejan en personas con determinadas enfermedades cardiovasculares. El frío provoca un estrechamiento de los vasos sanguíneos y aumenta la frecuencia cardiaca, lo que puede resultar perjudicial en personas de edad avanzada o con diabetes, hipertensión, cardiopatías o enfermedades cardiovasculares y puede dar lugar a síncopes, angina de pecho o infartos.

Además, las duchas demasiado prolongadas o con temperaturas excesivamente bajas pueden provocar quemaduras, hormigueos, lesiones por congelación, problemas de vascularización y lesiones cutáneas como sabañones.

La alternancia de agua fría y caliente recibe el nombre de baños de contraste. En palabras de los expertos de la SEMG, estos contrastes pueden ayudar a relajar la musculatura y estimular la circulación, y también se utilizan en lesiones musculoesqueléticas por su efecto antiinflamatorio y sobre el edema.

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