Cómo detectar cáncer de colon: 7 pruebas antes de que sea demasiado tarde
Estas son las principales opciones de detección del cáncer colorrectal, desde la colonoscopia hasta los análisis de sangre y las pruebas de heces realizadas en casa

Dos cirujanos en un quirófano.
Los expertos recomiendan que las personas con riesgo promedio de cáncer colorrectal comiencen a realizarse pruebas de detección a partir de los 45 años. Sin embargo, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), alrededor del 30% de las personas de entre 50 y 75 años no están al día con estos exámenes, mientras que entre los adultos de 45 a 49 años la proporción es aún mayor.
En un artículo publicado en AARP indican que muchas personas desconocen que existen alternativas a la colonoscopia. Aunque sigue considerándose la prueba de referencia para detectar el cáncer colorrectal, también existen otras herramientas que médicos y pacientes pueden utilizar para identificar una enfermedad que, detectada de forma temprana, puede prevenirse e incluso curarse.
1. Colonoscopia
La colonoscopia está considerada el estándar de referencia para detectar cáncer de colon y pólipos, crecimientos que pueden desarrollarse en el revestimiento interior del colon o del recto y que pueden convertirse en cáncer.
Durante el procedimiento, un gastroenterólogo introduce un tubo flexible con una cámara para examinar el interior del colon. Si detecta pólipos, puede retirarlos y enviarlos para una biopsia. Si el resultado es negativo, las recomendaciones actuales indican que no es necesario repetir la prueba durante diez años.
La prueba requiere una preparación intestinal previa, una dieta específica en los días anteriores y la utilización de un kit de limpieza intestinal indicado por el médico.
2. Análisis de sangre
En 2024, la FDA aprobó el análisis de sangre Shield, una prueba que en un estudio detectó el 83% de los cánceres colorrectales identificados mediante colonoscopia.
La prueba consiste en una extracción de sangre que posteriormente se analiza en laboratorio. Está dirigida a personas con riesgo promedio y sin antecedentes familiares de cáncer colorrectal ni pólipos previos.
Un resultado positivo no supone un diagnóstico definitivo, sino que indica la necesidad de realizar una colonoscopia para confirmar la presencia o no de cáncer.
3. Colonoscopia virtual
La colonografía por tomografía computarizada, también conocida como colonoscopia virtual, utiliza rayos X para generar imágenes del colon que posteriormente analiza el médico.
Aunque requiere la misma preparación intestinal que una colonoscopia tradicional, no necesita sedación. Su principal limitación es que detecta pólipos de 10 milímetros o más.
Si se identifica una lesión sospechosa, será necesario realizar una colonoscopia convencional para retirarla. Cuando los resultados son normales, suele repetirse cada cinco años.
4. Sigmoidoscopia
La sigmoidoscopia permite observar únicamente el tercio inferior del colon. Puede utilizarse cuando existen síntomas inexplicables en el colon inferior, el recto o el ano.
Al no examinar todo el colon, no se utiliza de forma generalizada como prueba de detección del cáncer colorrectal. No requiere sedación, aunque sí la misma preparación intestinal que una colonoscopia. La prueba suele realizarse cada cinco años.
5. Prueba de sangre oculta en heces con guayaco (gFOBT)
Esta prueba utiliza una sustancia química llamada guayaco para detectar cantidades microscópicas de sangre en las heces.
Requiere seguir determinadas restricciones antes de realizarla, incluyendo evitar algunos medicamentos, determinados alimentos y grandes cantidades de vitamina C. Además, necesita tres muestras de heces diferentes.
6. Prueba inmunológica fecal (FIT)
La prueba FIT, indican en AARP, utiliza anticuerpos para detectar sangre procedente de los intestinos inferiores. A diferencia de la prueba con guayaco, no exige restricciones alimentarias ni relacionadas con medicamentos. Además, es menos probable que detecte sangrados procedentes de zonas superiores del aparato digestivo. Los CDC recomiendan repetir esta prueba anualmente.
7. Pruebas de ADN o ARN en heces
Las pruebas de ADN en heces, conocidas como FIT-DNA o Cologuard, combinan la prueba FIT con un análisis capaz de detectar ADN anormal asociado al cáncer o a determinados pólipos. Para el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos (USPSTF), esta prueba es más sensible que la FIT por sí sola, aunque puede producir más falsos positivos.
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