Cómo evitar un estornudo en el momento más comprometido

El truco del almendruco que funciona (casi) siempre

Mitos y realidades de los estornudos.

Mitos y realidades de los estornudos. / ShutterStock

Catarros, virus, gripe o, simplemente, exposición repentina al sol. Los estornudos obedecen a muchas causas naturales y aunque cuando lo haces sientes alivio, en otras ocasiones son incómodos y fuera de lugar. Pero, ¿hay alguna manera de evitarlos?

La respuesta es sí. Del mismo modo que es sumamente desagradable tener ganas de estornudar y no hacerlo, también lo es hacerlo en un momento inoportuno: en una conferencia, cuando estás dando una charla o en algún momento oficial donde no procede que propagues tus partículas salivosas. En el primer caso, la solución es sencilla: mirar al sol. Siempre funciona. Si no hay sol vale también entornar un poco los ojos mirando hacia una luz artificial... ¡incluso la del móvil!

El truco para detener tu "aaaachís"

Si tienes unas ganas terribles de estornudar justo cuando estas defendiendo tu tesis doctoral o en mitad de un debate en el que eres protagonista, prueba a hacer esto: presiona fuerte con un dedo por encima del labio superior, casi al borde de la nariz. Funciona.

Si no puedes retenerlo a pesar del intento, ya sabes: cúbrete la boca y la nariz con un pañuelo y justo en el momento en que vaya a salir, dobla el codo y estornuda sobre el antebrazo. Algo que aprendimos todos muy bien durante la pandemia.