¿Por qué es frecuente en días de frío la hipotermia en deportistas? ¿Por qué se puede producir esta? ¿Es cierto que los músculos al practicar deporte produzcan una sensación de calor que pueda impedir el percibir la temperatura corporal?

Sobre todas estas cuestiones hablamos con el doctor Miguel del Valle Soto, especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte y presidente de la Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED), quien aclara en primer lugar el concepto de "hipotermia", como el descenso de la temperatura central del organismo que termina afectando a las funciones musculares y cerebrales.

"Aparece cuando se pierde el equilibrio entre el calor producido y el calor perdido y la temperatura corporal baja de los 35 grados centígrados. Cuando la temperatura ambiente es inferior a 15 grados y estamos desnudos ya puede comenzar el riesgo de desarrollar hipotermia, aunque desde un punto de vista práctico el riesgo de hipotermia aparece cuando practicamos deporte a temperaturas frías y con una protección inadecuada", avisa.

Así, el también catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad de Oviedo indica que el organismo reacciona al descenso de temperatura corporal con la liberación de noradrenalina, con el aumento del tono muscular, y con los típicos temblores o escalofríos. "Y si la exposición al frío es prolongada, se produce una estimulación en la secreción de la hormona liberadora de tirotropina para aumentar el metabolismo", agrega.

Frecuente en los días fríos

Por eso, el doctor Del Valle sostiene que la hipotermia en el deportista es frecuente en los días fríos porque la temperatura fría es uno de los factores que predispone a la misma; a lo dice que se debería sumar la humedad, la altitud, el viento, y llevar una vestimenta inadecuada. "También depende de la aclimatación del deportista, de la composición corporal (grasa del tejido subcutáneo), y de la forma física", avisa.

¿Cómo abrigarnos al hacer deporte en la calle si hace frío?

  • Vestirse adecuadamente; se deben utilizar prendas diseñadas para luchar contra las bajas temperaturas, el viento y la humedad; preferiblemente prendas de lana o calefactadas.
  • Abrigarse utilizando al menos 3 capas: Una de contacto con la piel que conserve el calor y que sea transpirable (lana o poliéster); la segunda ha de ser aislante (lana o pluma); y la tercera ha de ser impermeable cortavientos cuando llueve o hace viento.
  • Evitar cualquier punto de salida del calor entre unas prendas y otras.
  • El calzado también debe aislar térmicamente y ser impermeable.
  • No son aconsejables las prendas que aprieten demasiado para permitir una buena circulación sanguínea.
  • No debemos olvidarnos de usar guantes, ni tampoco de proteger la cabeza y el cuello.
  • Precauciones especiales con los niños ya que tienen mayor riesgo de perder calor, aparte de una menor capacidad para producirlo.