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Verano Joven

La vuelta al mundo se cocina en la Alhóndiga de Zamora

No hacen falta maletas, ni billetes de avión, solamente un delantal, curiosidad y ganas de probar cosas nuevas. Con todos estos ingredientes, los participantes en el taller "Cocinando los juegos del verano" recorren, sin salir de Zamora, medio mundo. Un viaje único a través de los fogones y los juegos tradicionales.

Los niños y niñas participantes en el taller cortan los ingredientes para elaborar rollitos de hortalizas chinos en una de las salas del Palacio de la Alhóndiga de Zamora.

Los niños y niñas participantes en el taller cortan los ingredientes para elaborar rollitos de hortalizas chinos en una de las salas del Palacio de la Alhóndiga de Zamora. / Alba Prieto / LZA

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Zamora

Hay muchas maneras de conocer otros países. En la Alhóndiga, estos días, los más pequeños de Zamora lo hacen con un delantal puesto, una tabla para cortar y muchas ganas de descubrir sabores y juegos tradicionales llegados de los cinco continentes. Así transcurre el taller "Cocinando los juegos del verano", una de las propuestas incluidas en la programación del Verano Joven que impulsa la Concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Zamora.

La receta es sencilla, pero muy apetitosa. Cada jornada está dedicada a un país diferente. Los participantes preparan un plato típico de un lugar mientras conocen un juego tradicional de ese mismo destino. Gastronomía, cultura y diversión se mezclan así en una actividad que deleita paladares a la vez que fomenta buenos hábitos alimenticios.

Zamora. Taller Cocinando los juegos del verano. Alhóndiga

Zamora. Taller Cocinando los juegos del verano. Alhóndiga / Alba Prieto / LZA

"Desde Cocinando Cuentos siempre intentamos difundir los buenos hábitos alimenticios. Enseñar qué es una buena alimentación, de dónde vienen los alimentos o qué ocurre cuando los comemos. En estos talleres, unimos esa parte gastronómica con el conocimiento de juegos tradicionales de distintos países", explica Rosa Encinas, coordinadora de la actividad.

El viaje tiene varias paradas, desde África a Asia parando por Europa y América. Hoy toca China, donde los niños han descubierto el popular juego del Mikado después de preparar unos coloridos rollitos de hortalizas. La respuesta de los pequeños, asegura, siempre sorprende, aunque la receta esté cargada de verduras. "No les tienen ningún miedo. Creo que las aceitunas siempre ayudan porque les encantan", comenta entre risas la directora del taller.

Zamora. Taller Cocinando los juegos del verano. Alhóndiga

Zamora. Taller Cocinando los juegos del verano. Alhóndiga / Alba Prieto / LZA

En su pasaporte, los pequeños chefs ya cuentan con el sello de África donde todos elaboraron unas originales galletas de plátano con curry y el postre tradicional de Senegal, el Mbourake, preparado con crema de cacahuete y pan rallado. Después conocieron el Oware, un juego ancestral vinculado a la agricultura. "Es un juego que partiendo de las semillas, enseña a los niños cómo se cultiva la tierra, cómo se siembra, aparte de desarrollar habilidades matemáticas y el respeto también por la tierra y las semillas", explica Encinas.

El viaje gastronómico continúa con nuevas escalas. La India llegará acompañada de unas tradicionales pakoras, México pondrá el toque más popular con unos nachos, e Italia cerrará el recorrido con la elaboración de pasta fresca. Éxito asegurado porque cocinar es algo que a todos les encanta. "Es una actividad muy multisensorial, que a ellos les da mucha autonomía y se sienten muy satisfechos cuando lo hacen. Además es que luego se comen lo que han preparado y les sabe rico", valora.

Zamora. Taller Cocinando los juegos del verano. Alhóndiga

Zamora. Taller Cocinando los juegos del verano. Alhóndiga / Alba Prieto / LZA

Una forma también de descubrirles alimentos que quizá nunca habían probado o nuevas formas de combinarlos en un ambiente en el que se trabaja tanto de manera individual como de forma colaborativa concluyendo el taller, no solo "conociendo más lugares", sino también "aprendiendo a comer mejor", añade Encinas. Sin duda, un gran viaje en el que se aprende, se cocina y se abre el apetito por conocer otras culturas del mundo sin salir de Zamora.

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