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Desde la lucha biológica hasta los envases retornables

Tragsa, Aquona y Coca-Cola apuestan por proyectos pioneros para adaptarse al cambio climático y promover la economía circular

B. Blanco García

B. Blanco García

Si por algo se diferencian empresas como Tragsa , Aquona o Coca-Cola es por su puesta en marcha de proyectos innovadores como sello de sostenibilidad. Un ejemplo claro está en el plan de mejora de genética forestal del Grupo Tragsa, que explicó con todo detalle en el foro Paloma López-Izquierdo, gracias a un vivero propio donde se producen plantas mejoradas genéticamente "que las hacen más resistentes", apuntó, dando como resultado castaños a los que no les afecta la tinta y encinas y alcornoques sin problema con la seca. "Con estas especies, la producción mejora y se adapta mejor al cambio climático", valoró.

Muy interesante es también el miniestaquillado y embriogénesis somática del pino, que hace a este árbol resistente al nematodo; el vivero de posidonia —planta acuática— que tienen en Murcia para mantener los ecosistemas, o la singular fábrica de moscas en Alcaudete (Valencia), que produce 500 millones de ejemplares a la semana. "Es parte de un proyecto de lucha biológica vinculado a la producción de cítricos ecológicos, a los que no les pueden echar pesticidas, así que hay que luchar contra la mosca de la fruta de alguna manera", explicó. Esterilizar a los machos para que cuando fecunden a las hembras no lleguen la gestación a buen término y diezmar así la plaga es, a grandes rasgos, el resumen de este proyecto llevado a cabo por Tragsa.

Desde Coca-Cola, Ramón Méndez incidió en cómo se trabaja en su empresa la sostenibilidad desde la hostelería. "La botella retornable tiene 25 usos, lo que se traduce en siete años sin tener que hacer nuevos envases, logrando, por tanto, menos residuos, todo un beneficio para la sociedad", justificó. El objetivo de que sus botellas de PET fueran reciclajes para 2025 es otra meta alcanzada.

Laura de Vega señaló que Aquona apuesta por una economía circular. "El 97% de nuestros residuos los revalorizamos y el 20% de la energía que consumimos, la producimos nosotros mismos", detalló. Las depuradoras de agua residual, además, las están intentando transformar en ecofactorías, también en el caso de Zamora, "donde producimos energía con instalaciones de placas solares. En Castilla y León ya tenemos catorce instalaciones, así que la energía que consumimos, además, es de origen renovable", valoró.

Todas estas medidas se apoyan en digitalización y tecnología. "La planta de Zamora está totalmente automatizada. Hemos implantado sensórica y ahora también sistemas de control y de programación de operativos para búsqueda de fugas", señaló.

El futuro ya está bien presente en estas empresas, pero todas ellas reconocen que todavía hay mucho camino que recorrer. "Uno de los principales retos que tenemos en Tragsa es la descarbonización, debido a nuestro parque, con 2.000 elementos de maquinaria y un parque móvil de 4.000 vehículos", detalló López-Izquierdo, quien aseguró que, mientras tanto, seguirán con su labor social, centrada en tareas como la limpieza de cauces, la mejora de regadíos o la repoblación de especies.

Desde Aquona, De Vega apuesta por objetivos vinculados a desafíos globales. "El cambio climático nos afecta a todos y tenemos que irnos adaptando a la nueva legislación, con unos parámetros más exigentes y una adaptación de nuestras instalaciones, lo que supone todo un reto", aseguró.

Por último, Ramón Méndez aseguró que Coca-Cola ya se está marcando ya los retos para 2050 mientras desarrolla programas sociales de ayuda a jóvenes y mujeres en materia de empleabilidad, persiguiendo, además, que el número de directivas sea mayor del 26,1% actual, entre otras apuestas.

En definitiva, diferentes planes que vislumbran un futuro prometedor no solo para estas empresas, sino para toda la sociedad. n

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