Una cuestión de mérito

Una cuestión de mérito

Aún hoy existe brecha de género en los estudios universitarios. Mientras las carreras “de letras” tienen una elevada presencia femenina, las relacionadas con el mundo científico están copadas por hombres. La brecha, que hace años inició un camino a la baja que hizo soñar con la equiparación entre ambos géneros en las facultades técnicas, se ha vuelto a agrandar. Hasta el punto de que hay carreras científicas en las que la presencia de féminas no alcanza ni siquiera el diez por ciento del total de alumnos matriculados, un porcentaje a todas luces bajo. Contra esta situación se ha propuesto luchar la Asociación de Peritos e Ingenieros Técnicos Industriales de la provincia de Zamora, que unidos a sus homólogos del resto del país traen hoy a Zamora unas jornadas sobre el éxito de la mujer en la ciencia, vinculadas también a la inauguración de la exposición “Mujeres Ingenieras de Éxito”. El objetivo es doble. Primero, mostrar que muchos de los avances científicos más notables hechos en las últimas fechas tienen firma de mujer, algo que mucha gente desconoce. Segundo, fomentar en las jóvenes el interés por los estudios científicos y técnicos para que la brecha de género de las facultades por fin se disminuya.

Los organizadores de la jornada traen a Zamora a tres ingenieras de reconocido prestigio. Se trata de Sara García, Ingeniera Técnica Industrial Mecánica y Graduada en Ingeniería Mecánica por la Universidad Carlos III —y conocida por el gran público por ser la primera mujer en participar en el rally Dakar sin asistencia mecánica y la primera europea y segunda del mundo en acabarlo en esta categoría—; Eva Vega, Ingeniera Aeronáutica por la Universidad Politécnica de Madrid y directora del Departamento de Programas Espaciales del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial; y de Lillian Bouçada, graduada en Ingeniería Biotecnológica por el Instituto Politécnico de Braganza y “Doctor Europeus” en Farmacia por la Universidad de Salamanca. El acto en sí comenzará a las ocho de la tarde en el teatro Ramos Carrión de Zamora.

Para fomentar la presencia de las mujeres en las carreras técnicas Eva Vega aboga, “primero, por desmitificar la dureza” de estas enseñanzas. “Es cierto que son difíciles, pero no más que otras. Hay una excesiva mitificación de la dificultad de estas carreras y eso echa para atrás a mucha gente. Más a las mujeres, no porque tengan menos capacidad, evidentemente, si no porque a priori el interés en este tipo de materias es más bajo”. Es decir, “hace falta divulgación” para que esta brecha de género entre unos estudios y otros no se traduzca en una pérdida de talento al no acceder parte de la población a estas enseñanzas. “Socialmente seguimos condicionadas, la sociedad nos “empuja” a otro tipo de carreras. No es que no nos guste la tecnología, es que en cierta medida estamos condicionadas”, apunta la ingeniera.

En su caso, Sara García es experta en destacar en ámbitos que, años atrás estaban reservados a los hombres. A su desarrollo profesional como ingeniera mecánica hay que unir su brillantez a los mandos de su moto, una capacidad que le volverá a llevar al Dakar en el próximo invierno si todo marcha como debe: “Creo que aún queda mucho para llegar al 50 por ciento en lo que tiene que ver con el aspecto científico, pero la situación ha cambiado radicalmente”, advierte esta zamorana de 32 años, que cree que “ya se está normalizando” la presencia femenina en según qué puestos de trabajo.

En todo caso, García reconoce que, muchas veces, las mujeres que trabajan como ingenieras “tienen que demostrar lo que a un hombre ya se le da por supuesto”. Ahora bien, “cuando se exhibe la valía, esa gente ya no puede escapar”, sostiene la zamorana, que ahora ha enfocado su vida más hacia el deporte y que asegura que, “con esfuerzo y trabajo, todo sale, a pesar de que haya gente que diga que no puedes lograr ciertas cosas”.

Para Sara García, el siguiente reto, más allá de los deportivos, tendrá que ver con la especialización en dirección de equipos y proyectos: “Creo que aquí puedo dar un buen servicio”, defiende.

Finalmente, Lillian Bouçada de Barros saca tiempo para charlar a pesar de estar inmersa en varios proyectos de índole nacional e internacional. Esta ingeniera biotecnológica cuenta con una amplia trayectoria a sus espaldas, tras formarse, entre otros lugares, en Salamanca y en Braganza, a pesar de ser canadiense y de haber pasado su adolescencia en una zona de Portugal cercana a Galicia.

En lo referente a la situación de las mujeres en este sector, De Barros reconoce que la diferencia con los hombres “se ve en casi todos los niveles”, pero remarca que “las mujeres también van llegando a los puestos más difíciles de alcanzar”, y espera que las nuevas generaciones hayan superado según qué actitudes negativas.

Estos son solo tres ejemplos de éxito que buscan promover el equilibrio en según qué sectores, y fomentar la igualdad en este tipo de estudios universitarios.